Conductores del transporte público de Veracruz han puesto la cara frente a la administración de la gobernadora Rocío Nahle y han paralizado la zona metropolitana de la ciudad, debido a que ejecutaron un paro total este jueves, dejando literalmente a pie a miles de veracruzanos.
Los conductores del transporte público no solo suspendieron el servicio en la mayoría de las rutas, sino que, además procedieron a bajar a los pasajeros que ya se encontraban viajando en las unidades, generando caos e indignación.
Esta medida busca forzar a la autorización oficial del aumento tarifario que, de facto, los transportistas ya han aplicado desde el miércoles, elevando los precios entre un 30 y un 80 por ciento.
Los trabajadores del volante amenazaron con mantener la paralización de manera indefinida hasta que el gobierno estatal regularice y avale el incremento que ellos consideran indispensable para su operación.
Paro del transporte público en Veracruz ocasiona caos vial y problemas a la sociedad
Las consecuencias del paro fueron inmediatas y severas. Desde las primeras horas de la mañana, las paradas de camiones se vieron repletas de usuarios perplejos que esperaban en vano un transporte que nunca llegó.
Estudiantes, trabajadores de todos los sectores, amas de casa y comerciantes se vieron obligados a recurrir a caminatas exhaustivas o a pagar costosos viajes en taxi, donde la carrera mínima ronda los 60 pesos, un gasto inasumible para la economía diaria de muchas familias.
La suspensión brusca del servicio generó, en varios puntos de la ciudad, jaloneos y acalorados enfrentamientos verbales entre choferes y los usuarios que fueron desalojados a la fuerza de las unidades.
La escena de personas siendo bajadas de los camiones en plena ruta se repitió a lo largo de la mancha urbana, dejando desorganización y fractura del servicio público esencial para miles de familias.
- Nacional
Transportistas se manifiestan en la Secretaría de Tránsito en Veracruz
Mientras la ciudadanía lidiaba con la emergencia de movilidad, el epicentro de la protesta de los transportistas se trasladó a las instalaciones de la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial del estado, ubicada en el complejo C5 de Boca del Río.
Decenas de choferes y representantes de las rutas convergieron en el lugar para exigir una respuesta inmediata y la autorización formal del aumento tarifario.
La movilización deja en evidencia una crisis de gobernabilidad en el sector transporte, mostrando la capacidad de un gremio para paralizar una de las regiones más importantes del estado y ejercer presión directa sobre las decisiones de la administración de Rocío Nahle.
El gobierno estatal se encuentra ante un dilema complejo: ceder a la presión podría sentar un precedente peligroso, pero la prolongación del paro agravaría el desabasto de un servicio vital, con costos económicos y sociales crecientes.
Hasta el cierre de esta edición, no hay un comunicado oficial que anuncie un acuerdo o una solución concreta. La incertidumbre se mantiene sobre cuándo se reanudará el servicio y bajo qué términos.
ERV