En la cotidianidad de la Comarca Lagunera, tener un automóvil o vivir cerca del empleo son lujos que no todos pueden costear. Con jornadas laborales que suelen superar las ocho horas y traslados extenuantes en el transporte público, los laguneros terminan invirtiendo más de 10 horas de su día en función de su trabajo.
En las últimas semanas, el transporte público ha sido un tema constante en la agenda regional. Desde hace tiempo, la modernización de las unidades es una necesidad inminente y parece que la fecha para este cambio finalmente se aproxima.
Aunado a esto, el incremento en la tarifa del pasaje en la zona de Durango ha generado incertidumbre entre los usuarios sobre un posible aumento también en Torreón.
Mientras esto se define, día con día, los laguneros viven la afrenta de aguardar en una esquina, con la esperanza de que el camión no solo pase, sino que se detenga al hacerle la parada.
El tiempo que no cuenta; la espera del camión al trabajo
Según un sondeo realizado por Telediario en el bulevar Revolución, la mayoría de los usuarios lamentan que, además de su jornada, "pierden" un promedio de dos horas diarias en traslados.
“De entrada, de 15 a 40 minutos de espera”, señaló la señora Verónica, quien calcula su trayecto al trabajo en aproximadamente 40 minutos. Sin embargo, señala que lo que la suele retrasar más es el tiempo de espera del camión.
Esta declaración fue una constante entre los laguneros entrevistados, pues un gran porcentaje de los que respondieron el sondeo detalló que una cosa es el tiempo en que tardan en llegar y otra, el tiempo que esperan.
“Ya con la espera y el trayecto, más o menos una hora”, mencionó Carlos, un joven de 25 años, quien agregó que los fines de semana suele ser hasta de una hora y media por el retraso de los camiones.
Un señor, que no quiso dar su nombre, detalló que desde el centro de Torreón se tarda cerca de una hora en llegar a su trabajo, sumado a los tiempos de espera, en ocasiones puede tardar hasta hora y media desde que sale de su casa a llegar al trabajo.
La "ruleta rusa" del transporte: Llegar puntual no depende solo del usuario
Muchos entrevistados mencionaron que, por más previsión que tengan, los choferes a veces se pasan de largo en las paradas, dejándolos a merced del siguiente camión.
José, un joven de 30 años que tiene su trabajo en un centro comercial en el Periférico Raúl López Sánchez, detalla que siente una gran impotencia cuando los camiones no se detienen en las paradas establecidas, puesto que por más que pueda reportar el hecho, la situación ya le generó un retraso en su itinerario.
- Comunidad
Luisa, una mujer de 45 años que tiene su trabajo en el bulevar Rodríguez Triana de Torreón, señala que cuando los camiones no se detienen, se ve obligada a tomar un taxi o un transporte por aplicación para no llegar tarde a su trabajo.
La voz de las redes: Retrasos y condiciones de los camiones en Torreón
A través de la cuenta de Multimedios Laguna, se levantó también un sondeo a los seguidores para que comentaran algunos de sus problemas, los cuales reflejan casi las mismas declaraciones que se tomaron desde una parada de camiones en el bulevar Revolución.
“No es el tiempo que hace de recorrido, sino que no hay camiones suficientes para la ruta. No se diga el Ruta Norte, se tarda en pasar de 40 minutos a una hora, si es que pasa”, detalló María en Facebook.
Otra usuaria de Facebook, Malena Esquivel, calificó como pésimo el transporte público en Torreón por los tiempos de espera que hay entre las rutas.
“Las personas tienen sus horarios para llegar a trabajo escuelas y salen sabiendo en qué horario pasan, pero muchas veces los camiones no respetan los tiempos y pues llegan tarde. Y súmale que si se les da la gana no se paran”, detalló.
Otros usuarios, aprovechando el posteo, dejaron hacer su sentir sobre la condición actual de los camiones, señalando que muchos de ellos se encuentran en mal estado.
Para el trabajador lagunero, el trayecto al empleo se ha convertido en una jornada extra que no se paga. Entre camiones que no pasan y unidades en mal estado, la movilidad urbana parece más una carrera de obstáculos que un servicio público.
La pregunta que queda en el aire es si la próxima modernización traerá consigo un mejor servicio o si, una vez más, el usuario seguirá atrapado en la 'ruleta rusa' de esperar un camión que quizá no se detenga.