El trastorno límite de la personalidad, también conocido como personalidad borderline, es una condición de salud mental compleja que suele estar rodeada de estigmas y malentendidos. Aunque muchas veces se confunde con una forma de ser o con problemas de carácter, especialistas advierten que se trata de una patología psiquiátrica que puede generar un profundo impacto en la vida emocional, social y familiar de quienes la padecen.
De acuerdo con el doctor José Ontiveros, entrevistado en la sección 'Tu médico en Telediario', este trastorno forma parte de los llamados trastornos de la personalidad y generalmente comienza a manifestarse durante la adolescencia, etapa en la que los rasgos emocionales y conductuales empiezan a consolidarse.
“Lo que existe es una emocionalidad muy intensa, impulsividad, dificultades en las relaciones interpersonales y una sensación de vacío”, explicó el especialista.
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Estos son los desafíos que enfrentan las personas con trastorno límite de personalidad
Uno de los principales desafíos para quienes viven con este trastorno es la dificultad para regular sus emociones. Las personas afectadas suelen experimentar sentimientos con una intensidad mayor a la habitual, reaccionando de manera extrema ante situaciones que para otros podrían resultar manejables.
“Son personas extraordinariamente emotivas, hipersensibles y tienen dificultad para controlar las emociones, tanto buenas como malas, tanto la ira como el amor”, señaló Ontiveros.
Esta intensidad emocional también influye en sus relaciones personales. Los pacientes pueden pasar rápidamente de idealizar a una persona a rechazarla o sentir que han sido abandonados, generando conflictos frecuentes con familiares, parejas y amigos.
“Hoy eres mi héroe y mañana eres lo peor”, ejemplificó el psiquiatra al describir la manera en que algunas personas con este trastorno perciben a quienes las rodean.
Aunque la condición puede presentarse en cualquier persona, diversos estudios han encontrado una mayor prevalencia en mujeres. Según el especialista, la proporción estimada es de entre dos y dos veces y media más diagnósticos en mujeres que en hombres.
Otro aspecto que preocupa a los expertos es la frecuente coexistencia de este trastorno con otras enfermedades mentales. La depresión, el trastorno por estrés postraumático, algunos trastornos bipolares y las adicciones suelen aparecer de manera simultánea, complicando el tratamiento y el pronóstico.
“El otro problema es la dependencia de sustancias. Muchas personas con problemas de límite de la personalidad se hacen dependientes de alcohol o drogas”, advirtió.
En algunos casos, explicó, el consumo de sustancias surge como un intento por disminuir el sufrimiento emocional o controlar emociones intensas. Sin embargo, esta situación suele agravar los problemas existentes.
Debido a la complejidad del trastorno, los especialistas recomiendan buscar atención profesional capacitada. Ontiveros enfatizó que el tratamiento debe estar a cargo de psicólogos y psiquiatras con experiencia en este tipo de padecimientos.
Actualmente, la psicoterapia especializada es considerada el tratamiento más efectivo. Entre las alternativas con mejores resultados destaca la terapia dialéctico-conductual, diseñada para ayudar a los pacientes a regular emociones, mejorar sus relaciones y disminuir conductas impulsivas.
Respecto al uso de medicamentos, el psiquiatra aclaró que no existe ningún fármaco capaz de modificar la personalidad. No obstante, sí pueden recetarse tratamientos para controlar síntomas asociados como ansiedad, depresión o trastornos concurrentes.
“Realmente el centro, el meollo es una terapia psicológica”, afirmó.
Los especialistas coinciden en que un diagnóstico oportuno y el acceso a tratamiento adecuado pueden mejorar significativamente la calidad de vida de quienes viven con trastorno límite de la personalidad, una enfermedad que aún enfrenta desconocimiento social, pero que requiere comprensión, acompañamiento y atención profesional especializada.
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