La comunidad de la preparatoria UDEM llevó a cabo este viernes el viacrucis previo a la Semana Santa.
Cerca de 2 mil alumnos se congregaron en el campus, y 200 profesores fueron parte del autosacramental en representación de las horas previas de la crucifixión de Jesús.
En un tiempo de aproximadamente 6 meses, los estudiantes se prepararon para escenificar las estaciones, pero sobre todo, para conectar con los jóvenes que presenciaban cada escena.
Este año, la representación se enfocó en la mirada de Juan, el más joven de los discípulos, que, siendo un adolescente, respondió al llamado de Jesús.
El joven Pablo vivió desde la flagelación, hasta la crucifixión, por lo que considera que personificar a Jesús, le ha dejado enseñanza sobre el sufrimiento de los demás.
La preparatoria UDEM lleva a cabo el viacrucis desde hace 22 años, y se conmemora para iniciar con la Semana Santa en la comunidad estudiantil.
¿Por qué se hacen los viacrucis?
El viacrucis es una representación religiosa que tiene como objetivo recordar y reflexionar sobre los momentos finales de la vida de Jesús, especialmente su camino hacia la crucifixión. Esta práctica forma parte de las tradiciones de la Iglesia católica y se realiza principalmente durante la Semana Santa, como una forma de conmemorar el sacrificio que, de acuerdo con la fe cristiana, hizo por la humanidad.
A través de distintas estaciones, el viacrucis recrea episodios clave, desde la condena de Jesús hasta su muerte en la cruz. Cada una de estas escenas busca invitar a los creyentes a meditar sobre el dolor, la injusticia, la fe y la esperanza, conectando esos valores con situaciones actuales de la vida cotidiana.
Más allá de lo religioso, el viacrucis también se ha convertido en una expresión cultural y comunitaria. En muchas ciudades, los participantes dedican semanas o incluso meses a preparar las representaciones, lo que fomenta la convivencia, el trabajo en equipo y el sentido de identidad entre quienes forman parte de ellas.
En esencia, los viacrucis se realizan para mantener viva una tradición que no solo recuerda un hecho central del cristianismo, sino que también invita a la reflexión personal y colectiva sobre el sufrimiento humano y la importancia de la empatía.
mla