Una mujer de 89 años, originaria de la Ciudad de México, se convirtió en la persona más longeva en recibir el grado de doctora por la UNAM; Martha Elena Guerra, con casi nueve décadas a su espalda, se dedica hoy a lo que más le apasiona: aprender.
La historia fue compartida por la propia UNAM, quienes reconocieron el mérito de la doctorante, que puso en muestra que no hay fecha límite para cumplir tus sueños; pues Martha siempre quiso estudiar un doctorado, pero no fue hasta que se jubiló que pudo cumplir esta meta.
Con el cabello totalmente cano y postrada en una silla de ruedas, recibió en compañía de su familia el título de Doctora en Pedagogía, logro que no será el término de sus estudios, dado que ya planea comenzar una siguiente carrera.
"Ha sido una satisfacción increíble, sientes que lograste una meta que te propusiste desde 20 años antes, o 30", aseguró.
Martha Elena comenzó a estudiar la licenciatura a los 40 años
Martha Elena rompió los cánones establecidos desde un comienzo, arrancó a estudiar la licenciatura rondando los 40 años, cuando la UNAM recién había lanzado su sistema de universidad abierta, modalidad que complicó sus inicios en la formación superior.
No obstante, se antepuso a la adversidad y con 42 años logró recibirse como licenciada en la carrera de Letras inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, espacio que se convirtió en su casa durante los 40 años siguientes.
"Quise tener una carrera, dije 'No es posible que yo no pueda escalar laboralmente porque no tengo los medios'; estaba yo feliz de entrar como alumna y al mismo tiempo tenía pavor porque no sabía cómo iba a ser", sentenció.
A ello, logró recibirse en 1983, con infinidad de reconocimientos a causa de su excelente desempeño que la motivaron a continuar con el estudio, por lo que arrancó la maestría.
"Me titulé en el 83, me dieron mención honorífica y me metí a la maestría"
Martha Elena: Una vida dedicada a la enseñanza
Su gusto por el estudio la llevó a encontrar en la enseñanza su verdadera vocación, ámbito al que le dedicó 40 años de su vida, en el Departamento de Lengua, Filosofía y Letras (DELEFyL) que inspiró más tarde su investigación doctoral en pedagogía.
"Comencé a dar clases ahí, 40 años y cuando me jubilé tuve que renunciar a dar mis clases que me encantaban", respondió.
Cumplió su sueño de niña, cuando jugaba con sus hermanos y abuela a ser maestra; luego ofreció lecciones gratuitas de francés en un colegio de monjas y finalmente, a los 46 años alcanzó su meta de dar clases en la UNAM, espacio que se convirtió en su consuelo cuando su esposo falleció.
La maestra comenzó el doctorado a los 80 años.
Motivada por demostrarse a sí misma que no importaba la edad para cumplir los sueños que siempre tuvo, aprovechó su experiencia como docente para entrar al doctorado en Pedagogía, donde presentó una tesis sobre la institucionalización del DELEFyL, espacio donde laboró la mitad de su vida.
"Me costo trabajo (realizar la tesis) porque no soy muy ducha para la computación, pero todo el mundo me apoyó. Fue una simbiosis muy padre", indicó.
Desbordada de alegría recibió su título el 8 de abril, rodeada por las personas que la acompañaron en todos los ámbitos de su vida, familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes no pusieron nunca en duda la resiliencia y tenacidad de Martha Elena.
“Lo logré ahora que ya no trabajo y que estoy jubilada, pues era algo que quería hacer. Esperaba obtenerlo el día de mi cumpleaños, el 20 de enero, pero por azares del destino fue un poco después”, manifestó.
Al evento también asistieron la directora de la Facultad de Filosofía y Letras y la titular de la Dirección General de Administración Escolar, quienes reconocieron y honraron su trayectoria en la UNAM.
Su corazón, azul y oro, es inseparable de las aulas y la doctora Martha Elena Guerra ya anunció que comenzará su próximo desafío, motivada ahora por su espíritu humanitario.
“Voy a estudiar herbolaria porque ya me realicé en lo que yo quería y ahora esto es por gusto, para ver si puedo ayudar a los demás a que no tomen tanta pastilla”, finalizó.
Es de esta manera que,
casi a los 90 años, cuando muchos piensan en el retiro, Martha Elena mantiene esa
ambición que desde hace 40 años la motiva a superar las adversidades.
RR