De acuerdo con expertos en el área de la psicología, la violencia en las relaciones de pareja no siempre se manifiesta con agresiones físicas, pues muchas mujeres desconocen que viven situaciones de violencia emocional o psicológica hasta que reciben orientación especializada.
La psicóloga Judith Venegas explicó que, inicialmente, las usuarias suelen negar ser víctimas de violencia al tener este concepto asociado directamente al maltrato físico; sin embargo, también existen otros tipos de agresiones, como las conductas de control y manipulación.
Cuáles son las señales de alerta
En este sentido, mencionó que entre las principales señales de alerta destacan la prohibición de salir con amistades, el control de las redes sociales, la limitación para estudiar o trabajar y los constantes comentarios que afectan la autoestima, así como expresiones disfrazadas de bromas o muestras de amor, como justificar los celos excesivos o el control de la pareja.
Por último, la especialista destacó la importancia de acudir a terapia psicológica para identificar patrones dañinos, fortalecer la autonomía personal y evitar repetir ciclos de violencia, pues a través de la terapia las personas serán capaces de reconocer señales de alerta y establecer límites saludables en las relaciones de pareja.
Identificar a una pareja con rasgos narcisistas puede ser complicado al inicio, ya que suelen mostrarse encantadoras, seguras y muy atentas. Sin embargo, con el tiempo aparece una necesidad constante de admiración y validación. Este tipo de persona busca ser el centro de atención y puede molestarse si no recibe el reconocimiento que cree merecer, minimizando incluso los logros o emociones de su pareja.
Otra señal clara es la falta de empatía. A una pareja narcisista le cuesta ponerse en el lugar del otro, por lo que suele ignorar o invalidar los sentimientos ajenos. En discusiones, es común que desvíe la culpa, manipule la situación o haga sentir a la otra persona responsable del problema, evitando asumir errores o pedir disculpas sinceras.
También es frecuente el control y la manipulación emocional. Esto puede manifestarse en celos excesivos, intentos de aislar a la pareja de amistades o familiares, o en conductas como el “gaslighting”, donde distorsionan la realidad para hacer dudar a la otra persona de su propia percepción. Estas acciones afectan la autoestima y generan dependencia emocional.
Finalmente, la relación suele volverse desequilibrada. La pareja narcisista prioriza sus necesidades por encima de todo, espera atención constante y ofrece poco a cambio.
Con el tiempo, esto puede generar desgaste emocional, ansiedad o inseguridad en quien lo vive. Por ello, reconocer estas señales es clave para establecer límites y, de ser necesario, buscar apoyo profesional.