Cultura

Benito Taibo y los libros que le cambiaron la vida: un viaje literario de la hepatitis a la FIL Monterrey

Descubre la entrevista a Benito Taibo sobre su libro "Sherlock en busca de Moby Dick", sus autores favoritos y sus vivencias en la FIL Monterrey.
Israel Morales
Monterrey, Nuevo León

El autor del best seller 'Persona normal', Benito Taibo, trae su libro 'Sherlock en busca de Moby Dick' (Planeta), que es un libro de lecturas, pero aquellas que le dieron las pautas para imaginar y darle ese matiz de autor-lector, el cual incentiva hasta la actualidad.

Arthur Conan Doyle, Herman Melville (sus grandes personajes son parte del título del libro), Jorge Ibargüengoitia, Juan Rulfo, Mary Shelley, José Emilio Pacheco, Homero, Robert Louis Stevenson, William Shakespeare, Gabriel García Márquez, Paco Ignacio Taibo I (su jefe), Efraín Huerta, María Luis Puga, son parte de los autores que repasa Benito en esta obra, y hay que decirlo, algunos de ellos, los conoció en persona. 

Benito Taibo en la FIL Monterrey: ¿cuándo y a qué hora?

Benito Taibo estará este domingo 18 de octubre a las 17:00 en el Auditorio McDonald’s de la FIL Monterrey. Lleva tu libro para la firma.

¿Dónde nace esta obra?

Es una carta de amor a la literatura, a todos los autores y obras que me cambiaron la vida y que me cambiaron la perspectiva y que se le pueden cambiar a cualquiera, de eso se trata de recuperarlo.

Sobre todo hacer una suerte de recuento, no solamente de las obras que hicieron de mí quién soy, generadoras de educación sentimental, creadoras de conciencia crítica, híjole, proveedoras de otredad.

Sino también un poco desentrañar la vida de los autores importantísimos que las crearon, que no siempre fue fácil, porque cuando leemos un libro nos quedamos solamente en la apariencia, que es importantísimo, pero no sabemos mucho qué pasa detrás de la obra y de eso se trata.

Y no solamente eso, sino que tuve la enorme fortuna de conocer a algunos de los autores que están presentes en este libro.

Mencionas sobre todo tus primeras lecturas, ¿cómo es que llegó tu primer libro?

El primer libro, que fue 'El sabueso de los Baskerville', que puso en mis manos mi padre cuando estaba yo enfermo de hepatitis y harto de los libros que nos hacían leer en la escuela, ahí descubrí el placer de la lectura, fue cuando me convertí en lector.

La hepatitis me hizo lector y bueno, la hepatitis y mi papá, y no tengo palabras, ni suficientes vidas para agradecer que esto haya sucedido: la hepatitis y que mi padre estuviera ahí presente para poner junto a mí, sin obligatoriedad, por el puro placer de la lectura, al maravilloso Sir Arthur Conan Doyle.

Pero también acercas a los lectores a los autores clásicos, ¿cómo le hiciste para que se sintieran cercanos?

Muchos de esos autores por supuesto sólo viven en mi imaginación porque obviamente no conocí a Mary Shelley, a Homero, pero al final la literatura tiene ese maravilloso don que te permite que aunque no los conozcas físicamente, acabas conociéndolos.

Quise desentrañar un poco más e ir más allá del texto para hablar sobre esos espectaculares personajes que hicieron de mí quién soy.

Ahora, ojalá me hubiera podido tocar estar con Homero mientras iba contando la “Iliada” y la “Odisea”, porque hasta hasta muchos años el texto se convierte en eso, en texto.

Qué te puedo decir son todos esos autores magníficos, maravillosos y sus pequeñas y grandes historias.

Melville, por ejemplo, del que se habla tanto, todo mundo dice que ha leído “Moby Dick” y es una de esas grandes falacias de nuestra historia, es un texto complejo.

Cuando salió a la luz fue un rotundo fracaso y es hasta muchísimos años después cuando la generación perdida, la generación de Hemingway, de John Dos Passos, lo descubre y habla de él como la gran novela americana, la novela total.

Entonces es un poco decir: no cejen en el empeño, pues si a Melville le fue así, a ti la primera vez también te puede ir así, pero tienes que agarrar el sueño por la cola y no soltarlo por más que se revuelque.

Es un homenaje a todos aquellos que están ahí presentes y que me volaron la cabeza y me hicieron ser de tantas maneras quién soy para bien o para mal.

Hemingway, por ejemplo, la historia de “El viejo y el mar” fue vital para el principio de mi relación con el libro y la literatura y, bueno, intento que no sea un texto académico, que no sea un libro de texto ni mucho menos, sino solamente esta carta de amor a la literatura y a los autores, y de eso se trata. 

Por ejemplo, entre tus “conocidos” mencionas a Huerta , “el gran cocodrilo”, ¿qué recuerdas de él?

Fue un momento maravilloso de nuestra vida en que esperábamos ver entrar a un cocodrilo escamoso, verde, enorme a casa y entró un señor encantador eterno de tres piezas con lentes de fondo de botella.

Que resultó ser uno de los grandes poetas de esta ciudad, sobre todo, y de este país, fue una maravillosa sorpresa encontrar a Efraín Huerta en la puerta de nuestra casa, “el gran cocodrilo”, pero igual conocí también, gracias a mis padres, a Juan Rulfo, que estuvo en nuestra casa más de una vez y con el cual teníamos una muy bella amistad, y al cual mi padre le presentó a “su personaje”, a Pedro Páramo, entre otras muchas historias.

Y de las escritoras mexicanas, algunas de ellas también conocidas de tu familia, ¿qué nos comentas?

Está María Luisa Puga, quien era muy amiga nuestra, era un personaje maravilloso, entrañable y brillante que vino a iluminar nuestra vida y nuestra casa con sus textos, a pesar de que el texto del que hablo ahí, “El diario del dolor”, es un texto súper difícil, superintrospectivo acerca de la vida y de la muerte.

Sí estoy lleno de esas autoras.

Elena siempre ha sido una presencia constante en mi casa, en la familia, una gran amiga, además una conciencia crítica de este país.

Elena tiene muchísimas virtudes, una de ellas es su enorme generosidad.

No sé si lo has visto firmar libros en la feria del libro.

Elena puede estar cinco minutos, 10 minutos con una persona platicando, dándole consejos, escribiendo larguísimas y maravillosas dedicatorias que se quedan contigo para siempre.

Elena ha estado siempre en nuestra vida, en mi vida y es sin duda parte de mi educación sentimental. 

rcm

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Israel Morales

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