El Estadio Panamericano, hoy conocido por muchos como 'Charropark' o casa de los Charros de Jalisco, no siempre fue el moderno recinto beisbolero que actualmente disfrutan miles de aficionados.
Su historia está marcada por una transformación profunda que refleja la evolución del deporte y la infraestructura en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
De pista atlética a diamante de béisbol
Antes de convertirse en un estadio especializado en béisbol, el inmueble fue concebido como un escenario atlético. Construido para los Juegos Panamericanos de 2011, el recinto originalmente funcionaba como el Estadio Panamericano de Atletismo.
Su diseño priorizaba competencias de pista y campo, con una capacidad aproximada de 8,500 espectadores y una estructura enfocada en disciplinas olímpicas.
En ese entonces, el estadio contaba con certificación internacional otorgada por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, lo que le permitía albergar competencias de alto nivel.
Sin embargo, su uso estaba limitado principalmente a eventos deportivos específicos, sin una actividad constante que lo posicionara como un referente cotidiano para la afición local.
El regreso del béisbol lo cambió todo
El punto de quiebre llegó en 2014, cuando los Charros de Jalisco anunciaron su regreso al béisbol profesional tras adquirir la franquicia de los Algodoneros de Guasave. Esto detonó una transformación total del estadio, que dejó atrás su vocación atlética para adaptarse al llamado 'rey de los deportes'.
Las obras de remodelación fueron intensas. Se eliminó la pista de atletismo para dar paso a un campo de béisbol profesional, se rediseñaron las gradas y se incrementó la capacidad a 11,500 aficionados.
El 10 de octubre de 2014 marcó un momento histórico: el estadio fue reinaugurado con un juego entre Charros y Águilas de Mexicali,simbolizando el renacer del béisbol en Jalisco.
Posteriormente, el estadio continuó evolucionando. Entre 2015 y 2018 se realizaron ampliaciones que elevaron su capacidad hasta los 16,000 espectadores, además de incorporar tecnología, zonas VIP, restaurantes y espacios para prensa. Estas mejoras lo posicionaron como uno de los recintos más modernos del país.
Gracias a estas condiciones, el estadio pasó de ser un espacio reutilizado a convertirse en sede de eventos internacionales como el Clásico Mundial de Béisbol 2017 , la Serie del Caribe 2018 y recientemente una nueva Serie del Caribe en el 2026.
Un antes y un después
Comparar el antes y el después del Estadio Panamericano es hablar de dos realidades distintas. Antes, era un recinto funcional, enfocado en el atletismo y con uso esporádico.
Hoy, es un epicentro del béisbol, con actividad constante, infraestructura de primer nivel y un impacto directo en el turismo deportivo de Guadalajara.
La transformación no solo fue física, sino también simbólica: pasó de ser un estadio más dentro de un evento internacional, a convertirse en un hogar vibrante para la afición jalisciense y un punto clave en el mapa del béisbol en México.
KH