El Estadio Panamericano de Guadalajara será el escenario de un capítulo inédito y vibrante en la historia del béisbol caribeño: el choque directo entre México Rojo y México Verde en la Serie del Caribe 2026.
Este enfrentamiento no solo pone en juego el orgullo nacional, sino que resulta determinante para definir el liderato de la primera ronda y asegurar un lugar privilegiado en las semifinales.
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Actualmente, la novena roja (Charros de Jalisco) llega con un récord de dos victorias y un revés, mientras que los verdes (Tomateros de Culiacán) buscan equilibrar la balanza tras ostentar un récord de un triunfo y una derrota.
La importancia del encuentro trasciende las estadísticas. Se trata del "Clásico Moderno" de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) trasladado al escenario internacional.
La narrativa se intensifica con la presencia de Benjamín Gil en el banquillo escarlata, quien hoy dirige al equipo que recientemente barrió a la escuadra guinda en la serie final local para obtener el bicampeonato.
Con ambos equipos peleando por la cima del standing, el diamante jalisciense promete una batalla táctica de alto nivel donde los dos representantes locales buscarán afianzar su camino hacia el título ante su propia afición.
¿Por qué compiten dos equipos mexicanos en la Serie del Caribe 2026?
La presencia de dos escuadras anfitrionas ha generado curiosidad entre los seguidores de la pelota caliente. La razón fundamental de esta anomalía logística radica en la ausencia de Venezuela en la competencia.
Aunque el país sudamericano estaba designado originalmente para organizar esta edición, la falta de garantías necesarias en su territorio provocó que la sede fuera retirada y otorgada de emergencia a la ciudad de Guadalajara, México.
Tras este cambio de sede, el representativo venezolano no confirmó su participación, dejando un vacío crítico en el calendario de competencia.
Para solucionar este inconveniente y mantener el formato de cinco equipos, la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe decidió invitar al subcampeón de la LMP, los Tomateros de Culiacán, para integrarse al cuadro junto al campeón vigente, los Charros de Jalisco.
Para facilitar la distinción visual y logística entre ambas novenas, se adoptaron las denominaciones por colores: México Rojo para el monarca de la liga y México Verde para el finalista invitado.
Este escenario extraordinario tiene un antecedente histórico que se remonta a 1974. En aquella ocasión, una huelga de peloteros en la liga venezolana impidió su asistencia al certamen, lo que forzó a México a presentar también dos conjuntos para rescatar la organización del evento.
Hoy, bajo una coyuntura similar, los aficionados tienen la oportunidad única de ver a sus dos mejores organizaciones nacionales competir simultáneamente por la gloria del Caribe.
DR