La remodelación del Estadio Banorte, anteriormente conocido como el histórico Estadio Azteca, ha sido un proceso bajo la lupa desde su inicio, con el objetivo de cumplir con los estándares internacionales de la FIFA para el Mundial 2026.
A pesar de que las autoridades y el consorcio responsable han asegurado que el recinto ya se encuentra listo e incluso ya ha entrado en operaciones con partidos de la Selección Mexicana y el Club América, la sombra de la duda ha sido siempre una constante.
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Esta incertidumbre se ha avivado de manera alarmante tras el reciente Juego de Leyendas entre México y Brasil, donde la atención no se quedó solo en el marcador de 3-2 a favor de los locales, sino en las preocupantes imágenes captadas por los aficionados que muestran hoyos en la estructura de diversas zonas del inmueble.
Aficionados encuentran hoyos en la estructura del Estadio Banorte
Durante el desarrollo del encuentro de leyendas, diversos asistentes utilizaron sus redes sociales para denunciar fallas estructurales visibles a simple vista.
De acuerdo con los testimonios y el material audiovisual compartido, los hoyos se localizaron principalmente en secciones de las gradas, donde la superficie parece no haber sido debidamente sellada, dejando así una vista hacia las afueras del recinto.
Anteriormente, durante el encuentro entre la Selección Mexicana y su similar de Portugal, en uno de los baños del estadio se detectó que al suelo le faltaba un azulejo.
A través de este espacio vacío, los usuarios pudieron observar no solo las tuberías internas, sino incluso el piso de abajo, lo que evidencia una falta de acabado que ha encendido las alarmas sobre el estado real de la obra.
¿Está listo el Estadio Banorte para recibir un evento de talla mundial?
La aparición de estos agujeros ha reabierto el debate sobre si el Estadio Banorte ofrece las garantías de seguridad necesarias para albergar un evento de la magnitud de una Copa del Mundo.
Estas dudas no son menores, considerando que el recinto ya fue escenario de una tragedia reciente el pasado 28 de marzo, cuando un aficionado perdió la vida tras caer 14 metros desde el segundo nivel.
Aunque aquel incidente se atribuyó a una maniobra imprudente del seguidor, puso en tela de juicio los protocolos de seguridad y la vigilancia en un estadio que pronto recibirá millones de visitantes.
A solo meses del partido inaugural del 11 de junio de 2026, la preocupación radica en si la estructura podrá soportar la operación completa bajo las exigencias de la FIFA.
Mientras los organizadores sostienen que el estadio es funcional y que los aspectos principales como la cancha híbrida y la iluminación LED están listos, las fallas en las zonas de aficionados y las áreas periféricas sugieren que el camino para que el ‘Coloso de Santa Úrsula’ esté al 100 por ciento sigue siendo una carrera contra el reloj plagada de obstáculos visibles.
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