El idilio de Vinícius Junior con el gol parecía haberse tomado un descanso, registrando sus peores números en efectividad hasta la fecha. Sin embargo, el brasileño disipó las dudas con un doblete providencial que mantiene al Real Madrid en la puja por el título liguero.
Los blancos lograron dar la vuelta a un marcador adverso frente a un Atlético de Madrid que, aunque no se jugaba nada en la tabla, compitió hasta el último aliento (3-2) aprovechando incluso la superioridad numérica tras la roja a Fede Valverde.
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Para el conjunto de Arbeloa era una final a vida o muerte; para los colchoneros, una cuestión de amor propio. El planteamiento del "Cholo", que jamás permite la desconexión de los suyos en el Bernabéu, se vino abajo por dos fallos puntuales de Hancko y Giménez en la retaguardia.
Llamó la atención la decisión de Arbeloa de dejar a Mbappé en el banquillo de inicio. A pesar de los mensajes oficiales sobre su estado físico, resulta difícil de comprender que el máximo artillero no partiera como titular en una cita de este calibre.
El Madrid arrancó con una marcha más. Musso tuvo que emplearse a fondo para desviar un latigazo de Carvajal, la gran novedad en detrimento de Alexander-Arnold, y el poste escupió un potente disparo de un Valverde omnipresente.
No obstante, el Atlético no se inmutó con un bloque compacto y las líneas muy juntas, los visitantes castigaron las carencias defensivas del Madrid mediante transiciones letales.
Marcos Llorente fue el motor de los rojiblancos, respondiendo al despliegue físico de Valverde con una lectura impecable. Lunin evitó el primero tras un disparo ajustado de Llorente, en una acción donde el Atlético reclamó un posible penalti sobre el madrileño tras un choque con Carvajal.
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El cansancio empezó a pasar factura en un encuentro de alto ritmo y pocas rotaciones. El Madrid echaba de menos el desborde de Vinícius, maniatado por el marcaje de Llorente, y solo generaba peligro mediante centros laterales de Carvajal que ni Güler ni Tchouaméni lograron materializar antes del descanso.
El golpe letal llegó de las botas de Lookman. Una internada de Ruggeri terminó en una genialidad técnica de Giuliano Simeone, quien asistió de tacón para que Lookman definiera ante un Lunin desprotegido por el desajuste de la zaga blanca.
Con la Liga escapándose, el Madrid apeló a la épica. En apenas tres minutos del segundo tiempo, la tortilla dio la vuelta gracias a dos regalos defensivos. Primero, una entrada a destiempo de Hancko sobre Brahim acabó en penalti.
Vinícius no perdonó desde los once metros, engañando a Musso con solvencia. Poco después, un error de bulto de Giménez al despejar permitió que Valverde robara el cuero y fusilara la red con un tiro cruzado.
El Atlético reaccionó con los cambios y encontró el empate momentáneo gracias a una genialidad de Nahuel Molina, que repitió su gol por la escuadra de la semana pasada con un disparo teledirigido.
Pero el guion tenía reservado un acto final para Vinícius. Ya con Mbappé en el campo atrayendo marcas, el brasileño aprovechó que Llorente ya no estaba en su zona para trazar una diagonal eléctrica y soltar un derechazo que Baena no pudo interceptar. Un 3-2 definitivo que mantiene la llama del Real Madrid encendida.
RJ