“Mijo, póngase el cinturón de seguridad”, frase cotidiana en los padres de familia y la cual representa una señal de educación y disciplina para sus hijos. Normalmente, niños de 5 años son los que reciben estas órdenes debido a su poca comprensión y corta edad (procesos de vida que siguen los seres humanos).
“Jóvenes, apaguen su celular”, consigna de los docentes hacia sus alumnos en cualquier nivel educativo. Lineamiento que debe ser acatado previo al inicio de una evaluación o durante una sesión de clase.
Se supone que cuando uno alcanza la mayoría de edad, “se supone” (reitero) que debemos alcanzar un nivel de responsabilidad social importante.
Tenemos que ser capaces de “agarrar al toro por los cuernos” y aceptar castigos (en dado caso de infringir alguna ley o indicación), “se supone” (vuelvo a reiterar) que somos adultos y entendemos mejor las cosas y desarrollamos una capacidad analítica superior a la de un niño de 5 años.
Pues al “parecer” esto no aplica para los jugadores de Santos Laguna.
Resultó bochornosa, penosa, lamentable y deplorable la “actitud adolescente” de los elementos santistas, aquellos que no obedecieron reglas obligatorias y que todos debemos cumplir a “rajatabla” al momento de abordar un avión (reglas implementadas en todo el mundo).
Como auténticos infantes, los Guerreros se burlaron de la situación (por lo visto y escuchado en el video que circuló en redes sociales) y lo hicieron como “niños desordenados” sentados hasta el fondo de la aeronave, ¿Sabrán ellos lo que significa un “delito federal”? (en palabras del capitán de la aeronave) ¿Fue la primera vez que se subieron a un avión?
Le anexo la liga el hecho ocurrido:
http://laguna.multimedios.com/deportes/liga-mx/video-obligan-jugadores-de-santos-laguna-bajar-del-avion
Lo peor de todo esto fue que los integrantes del equipo no se preocuparon por el tiempo de los tripulantes, ya que ellos mismos provocaron que el vuelo se retrasara casi 2 horas gracias a su ineptitud y actitudes infantiles. Una falta de respeto proveniente de una institución que se supone es “seria” y “transmite” valores a la sociedad).
Por último, podemos considerar regalarle algunas clases de educación a Benjamín Macías (kinesiólogo de Santos Laguna), que además de molestarse por ser descendido del avión, el tipo tuvo las agalladas descaradas de encarar a una señora de la tercera edad, misma que únicamente le dijo la verdad (como dice el dicho, las verdades duelen).
Espero que Benjamín Macías haya sido sancionado internamente. Todavía que juega con el tiempo de terceros, fue capaz de “ponérsele al brinco” a una persona adulta.