El mundo financiero ha sido testigo de un suceso sin precedentes este viernes. Elon Musk, el magnate detrás de Tesla y X, ha consolidado su posición como el hombre más rico de la historia al convertirse en el primer billonario en dólares del mundo (equivalente al "trillionaire" estadounidense) tras el esperado debut bursátil de SpaceX en el Nasdaq.
El mercado ha respondido con un entusiasmo casi místico ante la figura de un hombre que muchos consideran un "hacedor de milagros", a pesar de las controversias y las pérdidas financieras de sus proyectos.
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El despegue de SpaceX en Wall Street y el símbolo SPCX
La oferta pública inicial (OPI) de SpaceX no solo fue un evento corporativo, sino la mayor operación de este tipo en la historia, recaudando 75.000 millones de dólares y superando el récord previo de la petrolera Saudi Aramco.
Las acciones, listadas bajo el símbolo SPCX, se fijaron inicialmente en 135 dólares, pero en pocas horas se dispararon más de un 20%, alcanzando los 166 dólares. Este repunte elevó la valoración de la compañía por encima de los 2 billones de dólares.
Musk marcó este inicio con un toque ceremonial de campana desde Starbase, Texas, reafirmando su objetivo de "hacer que la vida sea multiplanetaria". Durante la transmisión, el empresario declaró:
"SpaceX quiere poder llevarte a la Luna, llevarte a Marte y, en última instancia, más allá".
Sin embargo, esta visión coexiste con una realidad financiera compleja; entre 2025 y principios de 2026, la empresa reportó pérdidas por 8.700 millones de dólares.
Ambición en Marte y los riesgos de una inversión sobrevalorada
A pesar del éxito mediático, analistas de firmas como Morningstar han advertido que la OPI podría estar "significativamente sobrevalorada" debido a que la tecnología de SpaceX aún no ha sido probada totalmente y requiere de un capital masivo. Algunos cálculos sugieren que el valor real de la empresa podría ser inferior a la mitad de su precio actual en bolsa.
Además, el control total de Musk sobre la compañía ha generado roces. Funcionarios de fondos de pensiones en California y Nueva York denunciaron la estructura de "acciones con supervoto" que otorga a Musk un control casi absoluto (82% del poder de voto), limitando la capacidad de acción de otros accionistas.
No obstante, los inversores parecen ignorar estas señales de alerta, apostando por la capacidad de Musk de desafiar las probabilidades, tal como lo hizo anteriormente con PayPal y Tesla.
Un patrimonio neto impulsado por Tesla y la Inteligencia Artificial
La fortuna de Musk no se limita al éxito de sus cohetes. Su patrimonio actual, estimado en aproximadamente 1.19 billones de dólares, se sustenta también en su participación del 12% en Tesla y sus desarrollos en inteligencia artificial a través de xAI. Solo su posición en Tesla, con acciones valoradas en unos 400 dólares cada una, representa más de 286.000 millones de dólares de su riqueza.
Este imperio financiero, que ahora incluye centros de datos masivos y la red de satélites Starlink, posiciona a Musk no solo como un líder empresarial, sino como un actor con un poder político y económico global que sigue dividiendo opiniones entre la admiración y la cautela.
DF