La reducción de la jornada laboral a 40 horas obligará a un cambio significativo en la forma en que operan las empresas, ya que tendrán que reorganizar turnos y garantizar la cobertura de sus actividades, sobre todo en sectores que trabajan de manera continua. Este ajuste podría incrementar la complejidad operativa e incluso derivar en la necesidad de contratar más personal.
Según la consultora Mercer, cumplir con la nueva normativa también implicará adoptar sistemas electrónicos para el control de las horas trabajadas, así como capacitar al personal en el uso de estas herramientas y en los nuevos procesos.
- Comunidad
La consultora sugirió que las empresas implementen una hoja de ruta estratégica para el periodo 2026-2030 que incluya auditorías internas, inversiones en tecnología para la gestión de horarios, programas de capacitación, estrategias de gestión del cambio con liderazgo comprometido y establecimiento de indicadores clave para monitorear productividad, clima laboral y satisfacción del cliente.
“La reducción de la jornada laboral a 40 horas no es solo un cambio normativo, sino una oportunidad estratégica para que las organizaciones transformen su cultura y modelos de trabajo. La clave está en anticipar los retos, invertir en talento y tecnología, y adoptar una gestión basada en resultados para asegurar una transición exitosa y sostenible”, comentó Luis Saldaña, director de Recompensas para Mercer México.
Saldaña indicó que esta reforma también abre oportunidades para las organizaciones, impulsando la innovación en modelos laborales mediante esquemas flexibles, teletrabajo y una cultura orientada a resultados; apuntó que la reducción de horas puede mejorar la productividad al centrar la gestión en objetivos claros y medibles, y representa una oportunidad para atraer y retener talento, al ofrecer mejores condiciones.
mla