Asistir a un concierto de música o a un evento masivo en México representa un proceso que inicia mucho antes de llegar al recinto. Para los consumidores, la experiencia comienza frente a una pantalla, en medio de filas virtuales y una espera para conocer el costo final de una entrada.
En este contexto, la relación entre las empresas que venden boletos y los asistentes ha pasado por diversas etapas de ajuste técnico y legal.
Recientemente, las autoridades mexicanas y las principales empresas del sector del entretenimiento han sostenido diálogos respecto a la forma en que se comercializan estos accesos. La intención es modificar la manera en que se presenta la información al público antes de que éste decida realizar un gasto.
Estas conversaciones surgen tras diversos reportes sobre dificultades en los sistemas de venta y la falta de claridad en los costos finales.
Iván Escalante, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), explicó en entrevista con MILENIO Televisión el objetivo de las nuevas disposiciones:
"No estamos haciendo con estos lineamientos más que responsabilizar a las empresas boleteras a que cumplan con la ley". Según el funcionario, se busca que las empresas operen bajo un marco de "máxima transparencia".
Profeco publica lineamientos para venta de boletos en Ticketmaster
Las medidas publicadas por la Profeco se aplicarán de forma específica en recintos que tengan una capacidad superior a las 20 mil personas.
Esta decisión se tomó porque en estos lugares es donde se presentan más problemáticas debido a la alta demanda de boletos y la poca oferta disponible. El objetivo, según Escalante, es que exista comunicación con los consumidores.
Uno de los cambios principales es la eliminación de la denominada tarifa dinámica.
A partir de ahora, las empresas deben establecer el costo completo del boleto, incluyendo los cargos extra, con una anticipación de al menos 24 horas antes de que inicie la preventa. Esto permite que el usuario conozca el precio total antes de ingresar al sistema de compra.
Además, los cargos adicionales ya no podrán ser generales. Los lineamientos establecen que estos "deberán de ser específicos de en qué consisten". Por ejemplo, si una boletera cobra una cantidad por transacción para el fortalecimiento de sistemas electrónicos de venta, debe aclararlo debidamente.
Inversión en tecnología y respuesta de la industria
El documento publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) también obliga a las boleteras a invertir en sus sistemas para evitar el uso de programas automáticos o "bots".
Asimismo, se les exige que proporcionen claridad sobre el funcionamiento de las filas virtuales. Sobre la elaboración de estas reglas, Escalante señaló: "estos lineamientos fueron hechos de forma profesional, no con las rodillas".
¿Qué pasará con Ticketmaster?
Por su parte, las empresas del sector han manifestado su postura. Armando Calvillo, director de festivales de Ocesa, indicó que la empresa actuará conforme a la ley, aunque mencionó que los artistas suelen definir los tiempos de los anuncios y precios.
"No es que nosotros nos guardemos los precios, nos guardemos el mapa, es el artista el que decide", afirmó Calvillo.
La industria busca un equilibrio para cumplir con la normativa sin afectar la relación con los talentos internacionales, quienes dictan gran parte de la agenda de publicación.
"Vamos a tener que hablar con los artistas para ajustar sus tiempos a lo que pide la Profeco", agregó Calvillo.
Finalmente, el incumplimiento de estas normas conlleva sanciones económicas. En el caso de Ticketmaster, por incidentes previos en conciertos, se revisan multas que oscilan entre los 5 y 6 millones de pesos. Estas medidas buscan asegurar que, en el futuro, los consumidores tengan mayor certeza sobre sus compras.
ZNR