La empresa transnacional Stanley Black & Decker, ubicada a un costado de la autopista México-Puebla, liquidó a 600 trabajadores de las áreas operativa y administrativa, luego de notificarles el cese definitivo de operaciones.
Los empleados de los tres turnos de la planta, especializada en la fabricación de herramientas, fueron convocados la mañana de este jueves 4 de junio a una reunión en la que representantes del corporativo les informaron sobre la conclusión de la relación laboral.
Los trabajadores afectados señalaron que el anuncio los tomó por sorpresa. La empresa justificó la medida con argumentos de problemas económicos que hicieron insostenible la continuidad de la planta, que tenía más de cinco décadas de presencia en Puebla.
De acuerdo con el personal afectado, las liquidaciones se están realizando al 100 por ciento conforme a la ley. Sin embargo, manifestaron su preocupación, especialmente porque algunos empleados llevaban más de 30 años laborando en la planta.
Sindicato no intervino en los despidos de Black & Decker
Los afectados acusaron que el sindicato, afiliado a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), no les anticipó la situación de la empresa ni intervino durante el anuncio del cese laboral.
"Ellos nos deberían haber avisado antes de la situación y no nos dijeron nada", reprochó una de las trabajadoras afectadas.
César Bonilla Yunes, presidente del Consejo Nacional de Organismos Empresariales (COE), consideró que la decisión de la empresa responde a los reacomodos que enfrenta la industria a nivel internacional.
"Estamos en una economía global y la competencia a nivel continental y mundial es muy fuerte", señaló.
Bonilla Yunes reconoció que el gobierno federal ha emprendido medidas para proteger el empleo y al sector productivo, pero advirtió que el contexto económico es cada vez más complejo.
"Entre más global se vuelve nuestra economía, más sensibles son nuestras empresas", concluyó.
AGA