La escasa institucionalización dentro de las empresas familiares, junto con la falta de estructuras formales de gobernanza, ha provocado que el 56 por ciento de los familiares empresarios se encuentren en un nivel “embrionario” de competencia emprendedora.
Así lo señaló María Fonseca, directora del Instituto de Familias Empresarias para México y Latinoamérica (IFEM) del Tecnológico de Monterrey, tras presentar el estudio titulado “Competencia de emprendimiento de las familias empresarias: matices de acción y éxito”.
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El abismo entre el nivel embrionario y el visionario
De acuerdo con el estudio, el nivel embrionario se define por una baja inversión en iniciativas de las nuevas generaciones (NextGen) y la falta de mecanismos para evaluar nuevos negocios.
En contraste, apenas un 23 por ciento de las organizaciones alcanza un nivel visionario, donde el emprendimiento es parte fundamental de la estrategia familiar y cuenta con mecanismos de Gobierno para asignar capital.
“El nivel embrionario se caracteriza por baja institucionalización, ausencia de estructuras formales de gobernanza para nuevos negocios y limitada inversión en iniciativas de la NextGen”, expresó la investigadora.
Emprendimiento espontáneo frente a la disrupción tecnológica
María Fonseca subrayó que, en un entorno marcado por la disrupción tecnológica, muchas familias en la región siguen sin adoptar el emprendimiento como una estrategia de crecimiento y continuidad.
La investigación concluye que las familias no utilizan de forma sistemática sus consejos de administración o comités para detonar proyectos.
Esto significa que, en la mayoría de los casos, el crecimiento ocurre de manera espontánea y no como resultado de una estrategia de portafolio bien definida.
Para el IFEM, profesionalizar estos consejos es clave para asegurar que el capital familiar se multiplique a través de decisiones deliberadas y no solo por reacciones al mercado.
mvls