Imagina que entras a una tienda, ves una montaña de camisetas o zapatos nuevos que nadie compró y, en lugar de rebajarlos o donarlos, la empresa decide destruirlos. Aunque suene increíble, esto es algo que pasa todos los días. Sin embargo, esta práctica tiene los días contados. La Unión Europea ha decidido poner fin a este desperdicio con una nueva normativa que obligará a las grandes empresas a cambiar su forma de trabajar a partir de mediados de este año.
Un problema invisible pero gigante
Para entender por qué esta medida es tan importante, primero hay que mirar los números. Según datos que manejan las autoridades europeas, cada año se destruye una cantidad enorme de ropa que está en perfecto estado. Se calcula que entre el 4% y el 9% de los productos textiles que se fabrican en Europa nunca llegan a ser usados por nadie y terminan siendo eliminados.
Esto no solo es un desperdicio de dinero y materiales, sino un golpe duro para el planeta. Quemar o destruir esta ropa genera unos 5,6 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) al año. Esa contaminación es comparable a todas las emisiones netas que genera un país entero como Suecia en un año.
Es por esto que la Comisión Europea ha dicho "basta". Ayer mismo se adoptaron nuevas medidas para impedir que prendas de vestir, accesorios y calzado que no se han vendido acaben en la basura o incinerados.
¿Cuándo empieza la prohibición y a quién afecta?
La norma es clara, pero no se aplicará a todos al mismo tiempo. El cambio más urgente es para las grandes compañías. A partir del 19 de julio de 2026, las grandes empresas de moda y calzado tendrán totalmente prohibido destruir sus productos no vendidos.
Esto significa que las marcas famosas que vemos en los centros comerciales tendrán que buscar soluciones rápidas antes de que llegue el verano. Por otro lado, las empresas medianas tienen un poco más de tiempo para adaptarse. A ellas, esta prohibición se les aplicará a partir del año 2030. Esto les da un margen de cuatro años para ajustar sus almacenes y sus planes de venta.
Esta ley forma parte de un plan más grande llamado "Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles". El objetivo es que los productos duren más y que las empresas compitan en igualdad de condiciones, premiando a las que cuidan el medio ambiente.
¿Qué tendrán que hacer las tiendas con la ropa que sobra?
Si ya no pueden romperla o quemarla, ¿qué harán con ella? La Comisión Europea quiere que las empresas dejen de pensar en "eliminar" y empiecen a pensar en "aprovechar". Las alternativas que proponen son muy claras:
Reutilización y Donación: La ropa puede tener una segunda vida en manos de personas que la necesiten.
Reventa: Buscar otras formas de vender esos productos, quizás en otros mercados o a precios diferentes.
Remanufactura: Arreglar o modificar las prendas para que vuelvan a ser atractivas.
Reciclaje: Si la prenda no se puede usar, sus telas deben servir para crear algo nuevo.
Jessika Roswall, la comisaria de Medio Ambiente, ha explicado que el sector textil está liderando este cambio hacia la sostenibilidad. Según ella, estas medidas ayudarán a que la industria sea más moderna y dependa menos de fabricar cosas nuevas constantemente.
Transparencia: Las marcas tendrán que "confesar"
Además de la prohibición, hay otra regla importante: la transparencia. A partir de ahora, no valdrá con esconder lo que se tira. Las empresastendrán la obligación de informar públicamente sobre qué hacen con los productos que no venden y que deciden eliminar como residuos.
Las grandes empresas ya tienen que cumplir con esta norma de "contar la verdad", y las medianas tendrán que empezar a hacerlo también en 2030. Incluso se ha creado un formato estándar para que todas presenten estos datos de la misma manera a partir de febrero de 2027. Así, cualquier persona podrá saber cuánta ropa desperdicia realmente su marca favorita.
¿Hay excepciones?
Como en casi todas las leyes, hay casos especiales. La destrucción de productos no estará prohibida el 100% de las veces, pero las excepciones serán muy específicas. Solo se permitirá destruir ropa o calzado si hay una razón de fuerza mayor.
Por ejemplo, si los productos suponen un riesgo para la seguridad o la salud de las personas, podrán destruirse. También si han sufrido daños que no se pueden reparar, o si se trata de productos falsificados que violan los derechos de propiedad intelectual. Pero cuidado: las autoridades nacionales de cada país estarán vigilando para asegurarse de que las empresas no usen estas excusas para seguir destruyendo ropa sin motivo.
Un futuro con menos basura
Este movimiento de Europa es un paso clave hacia lo que los expertos llaman "economía circular". En lugar del modelo antiguo de "comprar, usar y tirar" (o en este caso, "fabricar y tirar"), se busca un círculo donde todo se aproveche.
Para el consumidor de a pie, esto podría significar ver más iniciativas de reciclaje en las tiendas, más ventas de outlet o programas de donación más fuertes. Al final, el objetivo es sencillo: que la ropa que se fabrica sirva para vestirse, no para contaminar. Con estas normas, la industria de la moda se ve obligada a ser más responsable, y los clientes, tendrán la seguridad de que la camiseta que no compran, no acabará quemada en un vertedero.