Apostando a que la población se sentirá cómoda dejando que la inteligencia artificial realice adquisiciones comerciales, el gigante financiero Visa integró su red de pagos dentro del chatbot denominado comercialmente como ChatGPT.
Esta actualización tecnológica significa que los asistentes digitales no solamente recomendarán diversos artículos a los usuarios, sino que completarán transacciones independientes en comercios que acepten plásticos firmados por la corporación.
OpenAI proporcionará la tecnología operativa para interactuar y tomar decisiones de compra en la plataforma virtual, mientras que el procesador financiero monitorizará las autorizaciones y los posibles escenarios de fraude masivo.
Los directivos de la marca explicaron que la inteligencia artificial buscará las opciones baratas que cumplan con los requisitos específicos del cliente y concretará la facturación respectiva en el portal digital.
¿Qué riesgos económicos detectaron las instituciones bancarias y qué restricciones aplicará el sistema operativo?
Permitir que las herramientas tecnológicas compren productos genera severas inquietudes para los bancos y minoristas, ya que los clientes podrían gastar dinero de más en plataformas web internacionales.
Asimismo, existe la posibilidad de que la plataforma adquiera un artículo equivocado o que los tarjetahabientes aleguen un desconocimiento total de la transacción monetaria iniciada por el robot informático.
Para mitigar estos incidentes, el sistema contará con medidas estrictas de protección que incluyen límites fijos de gasto diario, pasos de aprobación obligatorios y una lista de comercios autorizados.
La corporación procesadora de pagos gestionará las disputas comerciales bajo las reglas básicas tradicionales, verificando la intención real del consumidor y modificando la captura de datos de seguridad digital.
MQ