La expectativa por el espectáculo más visto de la televisión estadounidense ha alcanzado su punto máximo. Bad Bunny, el fenómeno global del género urbano, se encuentra ultimando los detalles de lo que promete ser una presentación disruptiva en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026.
A través de sus plataformas digitales, el artista puertorriqueño lanzó una advertencia clara para el próximo 8 de febrero: esa noche, el planeta entero se moverá al ritmo de su música.
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El escenario elegido para esta cita histórica es el Levi’s Stadium en Santa Clara, California. A sus 31 años, Benito Antonio Martínez Ocasio asume el reto de liderar el evento central de la final de la NFL, un espacio que tradicionalmente consagra a las leyendas de la industria musical.
Un tributo a las raíces y la cultura latina
Para el intérprete de "Tití me preguntó", esta oportunidad trasciende el éxito comercial o la fama personal. En declaraciones oficiales compartidas por la NFL, el cantante subrayó el peso simbólico de su participación:
"Lo que siento va más allá de mí mismo. Es para aquellos que vinieron antes que yo y corrieron yardas incontables para que yo pudiera entrar y anotar un touchdown. Esto es para mi gente, mi cultura y nuestra historia", afirmó con contundencia.
La narrativa de su show parece estar centrada en la identidad. Bad Bunny ha sido enfático en que su presencia en el Super Bowl es una victoria para la comunidad hispana, instando a sus seguidores a compartir el orgullo de ver el español apoderarse del horario estelar anglosajón.
"Baile inolvidable": La pieza clave del espectáculo
Recientemente, el boricua ofreció un adelanto visual de lo que los espectadores pueden esperar.
Al ritmo de "Baile inolvidable", un tema que fusiona la esencia de la salsa tradicional —marcada por congas, pianos y trompetas— con el trap y el pop latino moderno, el artista dejó claro que la coreografía y la energía festiva serán los pilares de su actuación.
Esta pieza musical pertenece a su más reciente producción discográfica, "Debí Tirar Más Fotos", y se perfila como el himno central de la noche en Santa Clara.
Bad Bunny, poseedor de tres premios Grammy, recibe la estafeta de manos de Kendrick Lamar, quien lideró el espectáculo el año pasado en Nueva Orleans. Con este movimiento, la NFL refuerza su apuesta por la diversidad y el impacto global.
Según Jon Barker, vicepresidente de Producción de Eventos Globales de la liga, el puertorriqueño personifica la vitalidad cultural que define la música contemporánea.
Desde 2019, la curaduría y producción de estos espectáculos corre a cargo de Roc Nation, la firma de entretenimiento liderada por Jay-Z.
Bajo esta dirección, el medio tiempo ha evolucionado para convertirse en una plataforma de alto impacto social y técnico, manteniendo su estatus como el espacio publicitario más caro del mundo, donde cada segundo de transmisión se cotiza en millones de dólares.
DR