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Oliver Stone a sus 80 años: Hollywood, guerra y secretos en 'En busca de la luz'

Oliver Stone repasa en sus memorias “En busca de la luz” su paso por Vietnam, el polémico rodaje de ‘Salvador’ en México y su ascenso en Hollywood.

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Israel Morales
Monterrey, Nuevo León

'En busca de la luz –Memorias de Oliver Stone–' es la primera entrega de la autobiografía del guionista y considerado no menos controvertido y polemista director.

Además de agregar su nombre al título del libro, lo complementa con: “Escribir, dirigir y sobrevivir a ‘El expreso de medianoche’, ‘El precio del poder’, ‘Salvador’, ‘Platoon’, ‘Wall Street’... Y a la industria del cine”.

Esta obra, editada por Libros del Kultrum (con distribución de Océano) y traducción de Iñigo García Ureta, tiene una nómina alta de evocaciones y de personajes todos reales, incluso más que los personajes de sus películas, con quienes creció en la vida y con quienes ascendió en su carrera.


Así es como su infancia marcada por la relación de sus padres, del infierno de Vietnam, siendo herido en diversas ocasiones, y condecorado por sus acciones, saltó a ser uno de los grandes cineastas de todos los tiempos. 

Y hay que citar varias, pero en este libro se narran las peripecias, los sinsabores, la dureza, los vicios, y esa vida de Hollywood, previa a llegar a dos de sus grandes obras:

“Salvador”, de 1986, filmada en México, y “Platoon”, también de ese año, y que son parte de las innumerables vicisitudes por las que pasó para sacarlas adelante. 

Pero es sólo una parte de esta obra narrada de forma entretenida, amena, sin tapujos y, claro, con secretos que aguardan en sus páginas.

¿Quién es Oliver Stone? El icónico director y escritor

Oliver Stone, quien nació el 15 de septiembre de 1946, lo dice todo con claridad, y si bien admira a personajes como Fidel Castro, Hugo Chávez o Vladimir Putin, a quienes entrevistó, siempre entre polémicas del establishment de Estados Unidos.

Y cuando se llegó la pandemia se puso a escribir y demuestra su gran pasión, y es así como se entiende por qué está en el cine, y por qué se le considera un rebelde y arriesgado.

Y en estas páginas registra cómo se adentró en las entrañas del mundo de Hollywood desde su posición primero como guionista y cómo ese oficio fue tan vital para conseguir sus objetivos. 

Nadie le puede contar las distintas fases que tienen un guión para finalmente ser financiado, así como las distintas mutaciones de su personalidad, que abarcó la configuración de un cineasta que se hizo desde el trabajo más exhaustivo hasta consolidarse como uno de los mejores en su oficio. 

Es decir, nadie le puede contar cómo se hace cine, al contrario, él muestra en esta obra cómo es llevar los distintos planos de una historia a filmar desde sus cimientos, su desarrollo, su conclusión y lo que viene después: los grandes reflectores, que en su mayoría, le merecieron elogios de críticas, público y premiaciones; pero antes de ese simple proceso, no deja nada fuera del morral y lo escribe con nombres y fechas precisas, hasta de quienes en cierta manera le impidieron llevar a puerto sus proyectos.


El estar en “Expreso de medianoche”, con su guión que lo llevó a la fama y el nacimiento de un culto muy personal sobre su obra, da las pautas para entender que sus palabras llevaban ya un filo inevitable, que era la disrupción, y cómo desde Hollywood representa la alternativa.

"Platón": de qué va su drama de guerra

El origen de “Platoon”, su elogiada película, tiene su semilla cuando se alistó en el ejército y conoció la crudeza de la guerra de Vietnam, que da cuenta con un montón de peripecias, pero hay una que capta la atención ante el trabajo de escritura del guión, y es lo que considera a la guerra como una de las “muchas manifestaciones de la mentira”.


Sufrió la muerte de alguien a quien apreciaba mucho, debido al “fuego amigo”, que era la muerte provocada “por su propio armamento”, en este caso de su país, Estados Unidos, y estos y más forman parte de los distintos procesos para consolidar una historia, que tuvo una gran respuesta:


“En Hollywood me halagaron con elogios, mucho más allá de mi anterior experiencia con ‘El expreso de medianoche’. Steven Spielberg me escribió: ‘Es más que una película. Es como estar en Vietnam’. 

Marty Scorsese afirmó: ‘Es bueno ver que nuestro país aún puede producir directores como él. Tiene un estilo único y se ha convertido en un cineasta personal. Nadie más hace lo que él hace. Está donde está por derecho propio’". 

"Y Elia Kazan le confesó a un conocido mío que ‘Platoon’ era ‘la película del año’, lo cual fue muy alentador. Incluso citaron al sobrio Brian De Palma diciendo ‘Ver cómo Platoon se cuela en el sistema hace que el alma se sienta a gusto’”. (págs. 437-438)

Oliver Stone en México

“Salvador”, que aborda la historia de un periodista en la guerrilla de El Salvador, interpretado por James Woods, fue un lujo escabroso que quiso darse y además una forma de afianzar su figura de autor, que en esos años estaba por asumir todos los riesgos, siempre a la sombra de lo que pudiera significar un fracaso.


Stone escogió a México ante las dificultades de rodar en El Salvador. En este país encontró una buena infraestructura para empezar a trabajar con un presupuesto de cerca de tres millones de dólares. 

Pero también se encontró con dificultades financieras ante la devaluación del peso frente al dólar, así que ahí empezaron las peripecias con un trazo de mover dinero de bancos y además defendió esta película, con el “espíritu de David y Goliat”. 

Narra además los detalles en las locaciones, por ejemplo con la actriz Elpidia Carrillo, quien estaba acostumbrada a los usos del cine mexicano y a quien lo dice se “moría de ganas de echarle el lazo”.

Y sí, algo de polémica de Stone, si no, a qué sabría su película: el enojo de Woods con la “censora gubernamental” (que le impusieron en el país) ante una escena fuerte y además de una llamada de atención porque su producción dejó basura en las calles (la idea era que pareciera El Salvador, algo que la censora no iba a entender tan fácilmente), en los lugares donde filmó, sin especificar, pero lo hizo en lugares como Tepoztlán, de la Ciudad de México, así como en Guerrero o Cuernavaca. 

Pero hay más cosas muy interesantes sobre su estancia en México durante la filmación, que recrea paso a paso y ah, sin censura.

Pero por fin llegó el estreno, y en ese año, 1986, los astros se alinearon y dio muestras de que lo que viniera no eran golpes de suerte, era un trabajo bien hecho:

“La paradoja era que, mientras la suerte de ‘Platoon’ se veía más y más amenazada, la de ‘Salvador’ mejoraba como por milagro. Me habían dicho que, en un pase de la Academia de Artes, en Los Ángeles la multitud había aplaudido a rabiar, y que ahora el público adoraba la actuación de Woods y se reía en lugar de sentir repugnancia. 

Y ‘Salvador’ no solo seguía en cartelera en catorce cines de Nueva York, sino que en Boston había recibido cuatro estrellas, y en San Francisco y Washington recababa buenas críticas. Además, ¡seguían proyectándola en cinco cines de Los Ángeles, con las entradas agotadas! Extasiado, Woods me envió un fax en el que me pedía que fuera allí a verla, entre vítores, en el cine de Westwood. Parecía realmente feliz y orgulloso de la película. El crítico de Los Angeles Times escribió: 

‘Esta película te deja sin habla [...] está viva, te apasiona’. Yo estaba asombrado, por supuesto, pero sobre todo confuso. Tras el convulso recorrido de Salvador, estaba adoptando el desapego de un jugador de cartas con su eterna cara de póquer” (pág. 383).


Da muchos pormenores de su vida, como su familia, el divorcio de sus padres, así como sus excesos; la relación con sus conocidos como Al Pacino, de quien departe en sus orígenes como guionista, no se diga de los actores y colegas con quienes ha compartido de todo.


Además incluye fotos que remiten a pasajes fundamentales de su vida y que por sí mismas cuentan otra historia. No hay consejos, si así se le puede decir, sólo estruendo, y una parte de que si fuera una novela esta obra, le funcionaría muy bien.


Pero hay más, desde cómo se gestaron guiones de su filmografía como “Nacido el 4 de julio”, que continuaba el drama de la guerra, o el entramado financiero que ya estaba en su armado inicial de “Wall Street”, no se diga lo que vino después, como “JFK”, “Asesinos natos” (su traducción en España; en México se conoció como “Asesinos por naturaleza”), “The Doors”, “Alejandro Magno” y que se espera las aborde en una segunda parte.


En este año está en producción la película “White lies”, lo que significa su regreso al cine de ficción, luego de 10 años de su filme “Snowden”. 

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Israel Morales

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