El futbol mexicano atraviesa un periodo de transformación estructural que ha mantenido en vilo a aficionados y dueños de clubes por igual.
Desde el año 2020, el sistema de ascenso y descenso desapareció de la Liga MX, una medida implementada bajo el argumento de proteger la estabilidad financiera de las instituciones y evitar que los equipos que llegan a la Primera División sufran crisis económicas inmediatas.
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Esta decisión convirtió al torneo en una "liga sellada" de 18 equipos, donde la competitividad deportiva se ha visto supeditada a un modelo que prioriza la solidez administrativa sobre el mérito en la cancha.
Actualmente, el reglamento vigente impide que el descenso aparezca en la próxima temporada, manteniendo los lineamientos que exigen certificaciones rigurosas antes de permitir que cualquier club aspire a subir de categoría.
Este tema ha generado tanto debate que incluso la presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, se ha pronunciado al respecto.
FMF ignora el fallo del TAS a favor del regreso del ascenso y descenso
A pesar de la rigidez de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), la justicia deportiva internacional intentó tomar cartas en el asunto.
El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) emitió un fallo a favor de la reinstauración del ascenso y descenso a partir de la temporada 2026-2027.
Sin embargo, este mandato no ha garantizado el regreso inmediato de la movilidad deportiva debido a un factor clave: la certificación de los clubes de la Liga de Expansión.
Según expertos, el acuerdo actual establece que deben existir al menos cuatro clubes certificados para reactivar el ascenso, una cifra que hoy no se cumple.
El panorama se complica debido a que el modelo de la Liga MX está diseñado para parecerse a ligas estadunidenses como la NFL, buscando expandirse hasta 20 equipos mediante la venta de plazas en lugar de por méritos deportivos.
Se estima que un cupo en el máximo circuito podría costar entre 100 y 120 millones de dólares, una cifra astronómica que aleja la posibilidad de un ascenso orgánico.
Un ejemplo de esta dinámica es el caso del Atlante, que regresará a la Primera División no por ganar su lugar en la cancha, sino tras haber comprado la franquicia del Mazatlán.
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Claudia Sheinbaum pide el regreso del ascenso y descenso en el futbol mexicano
En este complejo escenario, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, utilizó su conferencia matutina del pasado viernes 15 de mayo para expresar su postura sobre la situación del balompié nacional.
Aunque reconoció que la gestión del futbol profesional recae en manos privadas, la mandataria no ocultó su deseo de ver cambios significativos que beneficien el desarrollo del deporte, especialmente de cara al Mundial de 2026.
"Como Presidenta no me corresponde meterme en la Federación, pero es una opinión, entre muchas otras que se dicen por los pasillos, el ascenso y el descenso, entre otros temas".
La mandataria subrayó que, aunque su administración no interfiere directamente en las decisiones de la FMF, considera fundamental que se retomen las prácticas que impulsan el crecimiento de los jóvenes futbolistas.
Su intervención se suma a las voces que piden una apertura en el sistema actual para dinamizar la liga y ofrecer mayores oportunidades a nuevas plazas.
"No me toca como presidenta meterme en la Federación, pero es una opinión".
A pesar de estas declaraciones, la realidad administrativa del futbol mexicano permanece inalterada por ahora.
Mientras no se logre la certificación de más equipos en la Liga de Expansión, la liga continuará operando bajo sus propios términos, postergando la implementación del fallo del TAS y las recomendaciones de la opinión pública.
Por el momento, la estructura de la Liga MX se mantiene firme en su intención de priorizar el capital financiero sobre la tradición del ascenso y descenso deportivo.
DR