El pasado 26 de marzo, la esquina de Mitre y Catamarca, en el centro de Rosario, Argentina, fue el escenario de un episodio de inseguridad que cambió la vida de Milton para siempre.
Dos delincuentes en una moto de alta gama, que escapaban tras robar un maletín, lo embistieron violentamente mientras él realizaba sus tareas de mensajería.
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Lo que siguió para Milton no fue solo una batalla médica, sino una sucesión de injusticias y mala fortuna que hoy lo dejan en una situación desesperante.
Un diagnóstico sin esperanzas y un milagro
Al ingresar al hospital, el panorama era desolador. Aunque inicialmente se pensó en una costilla rota, una tomografía reveló que Milton tenía más de medio hígado perforado y una hemorragia abdominal grave.
"Fue durísimo ver que mi familia entró a despedirse", relató el joven, a quien los médicos inicialmente no le daban esperanzas de vida. Tras días de lucha, recibió el alta, pero su realidad fuera del hospital resultó ser otro calvario que no le permitiría recuperarse emocionalmente del percance.
La crueldad de la estafa en el hospital
Mientras Milton peleaba por su vida, su familia fue blanco de una red de estafadores. Los delincuentes, haciéndose pasar por médicos, jugaron con la desesperación de los familiares y les exigieron dinero para un supuesto estudio de urgencia.
Creyendo que era para salvar a Milton, su familia pidió un préstamo de 200.000 pesos argentinos (2,500 pesos mexicanos) a través de una billetera virtual para realizar la transferencia. "Ni mi familia tenía tanta información como los estafadores", lamentó Milton, explicando que los delincuentes conocían detalles precisos del caso.
Despedido "en plena ambulancia"
A la tragedia física y económica se sumó la desidia laboral. Milton denunció que sus empleadores nunca se hicieron presentes y que lo echaron el mismo día del choque.
Incluso relató que, mientras lo trasladaban en la ambulancia, el encargado ya estaba llamando a otro joven para cubrir su puesto. Una semana después, el único contacto que tuvo fue un mensaje frío: "Para que no hables mal de nosotros te mandamos la paga del día".
Posteriormente, la empresa rosarina se desentendió de la situación de Milton, mostrando una total falta de empatía con quien hasta unas horas antes fuera su trabajador.
Piden ayuda para Milton
Actualmente, Milton no puede trabajar, debe afrontar la deuda del préstamo pedido por su familia y necesita realizarse controles semanales. Sin sustento ni medios de movilidad, apela a la solidaridad de la comunidad.