El panorama político estadounidense se tensa tras la negativa oficial del expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton a comparecer ante el Congreso.
El matrimonio calificó de "inválida" la orden emitida por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, el cual busca indagar sobre sus vínculos históricos con el fallecido financiero Jeffrey Epstein.
Amenaza de desacato
A través de una carta difundida en redes sociales este martes, dirigida al representante republicano y presidente del comité, James Comer, los Clinton denunciaron que el proceso es una maniobra política.
Según el documento, la investigación está "literalmente diseñada para resultar en nuestro encarcelamiento", una postura que marca un desafío frontal a la autoridad legislativa.
Ante la ausencia de Bill Clinton en la deposición programada para este martes, James Comer anunció que la próxima semana iniciará formalmente los procedimientos de desacato al Congreso. Este es un mecanismo legal complejo y poco habitual que podría derivar en sanciones severas o batallas judiciales prolongadas.
"Nadie está acusando a los Clinton de un delito. Solo tenemos preguntas", declaró Comer ante la prensa. No obstante, el legislador subrayó que la relación entre el expresidente y Epstein es innegable: "Cualquiera admitiría que pasaron mucho tiempo juntos".
Un vínculo bajo la lupa
Aunque Bill Clinton nunca ha enfrentado cargos penales relacionados con las actividades de Epstein, su amistad durante los años 90 y principios de los 2000 ha sido objeto de escrutinio público durante décadas.
Los republicanos sostienen que, en el marco de un recuento total de los crímenes de tráfico sexual cometidos por Epstein, el testimonio de los Clinton es fundamental.
Jeffrey Epstein fue arrestado en 2019 bajo cargos federales de tráfico sexual y conspiración, pero su proceso judicial quedó inconcluso tras suicidarse en una celda de Nueva York mientras esperaba el juicio.
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Precedentes y controversias
El caso abre un debate constitucional sobre la capacidad del Congreso para obligar a exmandatarios a testificar. Si bien otros expresidentes han comparecido de forma voluntaria, no existe un precedente claro de comparecencia forzada.
Por otro lado, la investigación ha suscitado críticas por su enfoque partidista. Comer señaló que el comité no tiene intenciones de citar al expresidente Donald Trump, argumentando una supuesta protección para presidentes en funciones, a pesar de que Trump ya no ocupa el cargo, lo que ha alimentado las acusaciones de los Clinton sobre una "persecución dirigida".
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