El reinicio de las clases en Cisjordania tras la reciente escalada de tensiones con Irán ha revelado una nueva y cruda realidad para los niños palestinos de Umm al-Khair.
Hajar y Rashid Hathaleen, quienes habitualmente caminaban hacia su escuela, se encontraron esta semana con una barrera de alambre de púas que bloquea el sendero que han utilizado durante décadas.
Esta obstrucción, instalada por colonos israelíes durante la noche, es denunciada por los residentes como el intento más reciente de expandir el control territorial bajo el amparo de la impunidad estatal.
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Expansión y control en la sombra de la guerra
La comunidad de Umm al-Khair sostiene que Israel está aprovechando el contexto bélico regional para consolidar su dominio sobre el territorio ocupado. Según líderes locales, el aumento de los ataques de colonos, que incluyen incendios provocados, vandalismo y el acaparamiento de tierras, se ha intensificado mientras el ejército impone restricciones adicionales bajo argumentos de seguridad.
Khalil Hathaleen, jefe del consejo del pueblo, describió la situación como una explotación deliberada del conflicto:
"Fue una buena oportunidad para que los colonos hicieran lo que quisieran, sin reglas".
Los habitantes denuncian un patrón sistemático donde los colonos levantan cercas o reclaman tierras agrícolas, imponiendo una nueva realidad geográfica que es posteriormente respaldada por las fuerzas militares.
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Represión contra menores y falta de rendición de cuentas
El intento de los estudiantes por recuperar su camino a la escuela ha sido recibido con violencia. El pasado lunes, niños y padres que exigían el paso libre se encontraron con nubes de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras lanzadas por hombres armados en vehículos sin identificación, acompañados por soldados uniformados.
Aunque el ejército israelí reconoció el uso de "medios de dispersión de disturbios", alegó que estos estaban dirigidos a los adultos presentes y no a los menores. Esta violencia se enmarca en un aumento generalizado de la agresividad en la región. En lo que va de 2026, al menos 35 palestinos han muerto a manos de soldados y colonos en Cisjordania.
Al respecto, la organización de derechos humanos B'Tselem ha sido tajante al señalar que esta "violencia desenfrenada diaria" es equivalente a una política gubernamental:
"Estas milicias cuentan con el respaldo total del Estado de Israel y gozan de completa impunidad para matar, agredir y saquear a residentes palestinos".
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Un futuro incierto bajo la ocupación
Ante el bloqueo del sendero principal, la administración civil del ejército sugirió una ruta alternativa para los estudiantes. Sin embargo, los padres rechazan esta opción debido a que duplica la distancia y obliga a los niños a transitar cerca del asentamiento de Carmel, lo que consideran extremadamente peligroso. Al-Mutasim Hathaleen declara que:
"Tenemos profundas preocupaciones como padres y como residentes de que la ocupación y los soldados ataquen a los estudiantes"
A pesar del peligro y de que las aulas lucen medio vacías, los habitantes de Umm al-Khair mantienen su determinación de proteger sus rutas ancestrales y el derecho a la educación de sus hijos. La comunidad internacional considera estos asentamientos ilegales, pero en el terreno, la expansión continúa sin freno mientras las familias palestinas enfrentan el riesgo diario de la violencia.