En un acto de resistencia humanitaria y política, un grupo de voluntarios de la "Flotilla por Cuba" partió recientemente del aeropuerto de Milán Malpensa con el objetivo de romper el cerco que mantiene a millones de personas sumidas en la oscuridad y la escasez.
Bajo el lema "Dejen respirar a Cuba", esta misión forma parte del convoy Nuestra América, una iniciativa internacional que busca entregar más de 50 toneladas de ayuda a la isla en medio de una crisis energética sin precedentes.
Actualmente, Cuba se enfrenta a apagones nacionales y a una falta total de suministros de combustible tras la intensificación del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
- Internacional
Un respiro para las regiones más frágiles
Según los reportes, la paralización de los envíos de petróleo venezolano, esto como consecuencia de las acciones de Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro, ha dejado a la nación caribeña sin recibir cargamentos extranjeros de combustible en los últimos tres meses.
La estrategia de esta segunda misión del convoy se centra en las zonas geográficamente más vulnerables. Alina, voluntaria de la campaña de los BRICS, explicó que el cargamento, que incluye medicinas, material escolar y equipamiento deportivo, se dirigirá inicialmente al oriente de la isla. Antes de partir, la activista declaró que:
"Donaremos estos suministros a las comunidades de la parte oriental, que lamentablemente es la región más frágil y la más afectada por la grave crisis y el bloqueo masivo"
Tras su labor en el oriente, el grupo tiene previsto trasladarse a La Habana en tren para continuar con las entregas en la capital. Los suministros, que también incluyen equipos de paneles solares, representan una respuesta directa a la emergencia energética que ha dejado a cerca de 10 millones de personas sin electricidad.
- Convoy de ayuda humanitaria parte de Milán hacia Cuba | Viory
- Internacional
El bloqueo: una causa política de crisis humanitaria
Para los organizadores y participantes, la entrega de ayuda no es solo un acto de caridad, sino una protesta política contra lo que consideran un "bloqueo petrolero ilegal".
Iain Wallace, miembro del sindicato escocés PCS y participante del convoy, fue enfático al señalar que, aunque la ayuda es vital, no resuelve la raíz del problema:
“Cuba necesita combustible... Podemos llevar tanta ayuda humanitaria como podamos, pero eso es enmascarar los síntomas, no tratar la causa”.
La delegación europea, compuesta por partidos de izquierda, sindicatos y grupos de defensa, ha denunciado que la escalada de presión de Washington ha sido ignorada por las potencias trasatlánticas. Mauro Trombin, del partido italiano Europa Verde, instó a que la Unión Europea y el gobierno italiano "presionen al presidente Trump para que levante este embargo".
La poca acción internacional frente al colapso
A pesar de que las Naciones Unidas han advertido sobre un riesgo de colapso humanitario total en la isla, la respuesta diplomática europea es vista con escepticismo por los activistas. Maria Giovanna Tamborello, de la asociación Suiza-Cuba, lamentó que los gobiernos europeos condenen el bloqueo en la Asamblea General de la ONU cada año, "y luego no pase nada".
Mientras la política internacional se debate en la burocracia, el convoy Nuestra América continúa su avance por aire y mar, reafirmando que la solidaridad entre los pueblos es la herramienta más eficaz para enfrentar las políticas de asfixia económica.