Tras tres días de intensas negociaciones en Beijing, el presidente Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping concluyeron una cumbre crucial con el reporte de avances significativos para estabilizar las relaciones entre las dos potencias más grandes del mundo.
Aunque persisten diferencias profundas en temas sensibles como Taiwán e Irán, ambos líderes proyectaron una imagen de cooperación estratégica para evitar conflictos mayores.
Avances en las relaciones bilaterales y diplomacia personal en Zhongnanhai
El encuentro final tuvo lugar en la residencia oficial de Xi, Zhongnanhai, donde los líderes mostraron una cercanía personal inusual en medio de un entorno de jardines tradicionales. Xi Jinping calificó la visita como un "hito" y aseguró:
"Hemos establecido una nueva relación bilateral, o más bien una relación constructiva, estratégica y estable".
Por su parte, Trump, quien se mostró impresionado por la recepción y los gestos diplomáticos, describió a su homólogo chino como una "persona cálida" pero "muy seria", enfatizando que con él no hay "juegos".
Esta atmósfera de cordialidad buscaba suavizar las tensiones en torno a temas críticos. No obstante, el optimismo diplomático enfrenta realidades complejas, como la presión de la Casa Blanca para que China frene el flujo de precursores químicos de fentanilo hacia México y la reciente imposición de sanciones a refinerías chinas por la compra de crudo iraní.
Seguridad nuclear y la reapertura del Estrecho de Ormuz
Uno de los puntos más destacados de la cumbre fue la propuesta de Trump para un nuevo pacto nuclear tripartito que incluya a Estados Unidos, Rusia y China. El mandatario estadounidense busca un acuerdo que modernice el arsenal global tras la expiración del tratado New START. Según Trump, la reacción de Xi fue alentadora:
"Obtuve una respuesta muy positiva. Este es el comienzo".
Actualmente, el Pentágono estima que China posee más de 600 ojivas operativas, una cifra que podría superar las 1,000 para el año 2030.
Asimismo, ambos líderes coincidieron en la urgencia de reabrir el Estrecho de Ormuz, bloqueado por el conflicto con Irán, lo cual es vital para la estabilidad energética global, ya que por allí circulaba el 20% del petróleo mundial.
Trump subrayó la visión compartida de evitar que Irán obtenga armas nucleares, mientras que China expresó interés en adquirir más petróleo estadounidense para reducir su dependencia del Golfo Pérsico.
El conflicto de Taiwán y la agenda comercial de Boeing
A pesar de los acuerdos, Taiwán sigue siendo el punto de mayor fricción. Xi advirtió que una mala gestión sobre el estatus de la isla podría llevar a las potencias hacia "choques e incluso conflictos".
Mientras Xi reiteró su oposición a la independencia de la isla, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que sería un "terrible error" si China intenta tomar Taiwán por la fuerza. Trump, por su parte, mantiene en suspenso una importante venta de armas a la isla mientras presiona para que Taipéi aumente su gasto en defensa.
En el ámbito económico, Trump anunció la concreción de "fantásticos acuerdos comerciales", destacando un compromiso para que China adquiera 200 aviones Boeing, además de compras masivas de soya y carne de res estadounidense. Estos acuerdos buscan reducir el déficit comercial y consolidar los lazos económicos antes del regreso de la delegación estadounidense a Washington.
DF