Polonia se distingue por gran cantidad de católicos y lo que ellos pueden considerar como un insulto a la religión, se debe pagar con hasta dos años de cárcel.
Recientemente una mujer de 51 años de nombre Podlesna, le faltó al respeto a todo el país, según el ministro del Interior, Joachim Brudzinski.
Se trató de un ícono de la virgen Maria, Nuestra Señora de Czestochowa, a quien la mujer de 51 años le puso la bandera LGBT, en diferentes carteles, para luego pegarlos en diferentes partes de la ciudad.
Muy cerca de la iglesia de San Dominico en la ciudad de Plock.
La mujer ha negado rotundamente que sus acciones las haya realizado para insultar a las personas que profesan esta religión.