El panorama en Oriente Medio ha alcanzado un punto de ebullición tras la última advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario amenazó este lunes con una destrucción generalizada de los recursos energéticos y la infraestructura vital de Irán si no se alcanza pronto un acuerdo definitivo para poner fin a la guerra con Irán.
Trump, a través de sus redes sociales, fue tajante al condicionar la paz a la reapertura inmediata del estratégico estrecho de Ormuz, advirtiendo que, de lo contrario, Estados Unidos ampliaría su ofensiva “volando y aniquilando por completo todas sus Plantas Generadoras de Electricidad, Pozos de Petróleo y la isla de Kharg”.
A pesar de la virulencia de sus amenazas, el presidente estadounidense sostuvo que “se ha logrado un gran progreso” en las conversaciones diplomáticas facilitadas por terceros.
Esta dualidad entre la negociación y la fuerza militar define la actual estrategia de la Casa Blanca. Mientras miles de marines y tropas adicionales desembarcan en la región, Trump ha sugerido abiertamente que su preferencia personal sería, en última instancia, “tomar el petróleo en Irán”, lo que requeriría la captura de la isla de Kharg, el corazón de las exportaciones iraníes.
“Quizá tomemos la isla de Kharg, quizá no. Tenemos muchas opciones”, declaró en una entrevista reciente, subrayando que aún existen unos 3,000 objetivos militares pendientes de ataque.
Presión máxima
La postura política de Trump se mantiene firme en la presión máxima. Durante un encuentro con periodistas a bordo del Air Force One, el mandatario afirmó que Estados Unidos está negociando “directa e indirectamente” con el régimen persa. Sin embargo, no ocultó su desconfianza histórica:
“Nos está yendo extremadamente bien en esa negociación, pero nunca se sabe con Irán porque negociamos con ellos y luego siempre tenemos que volarlos”.
Esta retórica se produce en un momento en que Irán ha recibido una propuesta de 15 puntos por parte de Washington, aunque Teherán sigue negando la existencia de negociaciones directas y califica los esfuerzos diplomáticos como una “tapadera” para la llegada de más tropas estadounidenses.
Aumento de victimas
En el terreno, la violencia no da tregua. Irán ha respondido atacando infraestructuras críticas de agua y electricidad en Kuwait, además de lanzar misiles contra objetivos en Arabia Saudita y Baréin.
Por su parte, Israel ha lanzado nuevas oleadas de ataques contra Teherán, logrando neutralizar a figuras clave como el contralmirante Alireza Tangsiri, jefe de la Marina de la Guardia Revolucionaria. El costo humano sigue ascendiendo, con más de 1,900 muertos reportados en Irán y un desplazamiento masivo de personas en Líbano tras la invasión terrestre israelí.
- Internacional
Economía mundial en riesgo
El conflicto ha trascendido las fronteras militares para golpear el corazón de la economía mundial. El control asfixiante del estrecho de Ormuz y los ataques constantes a refinerías han desatado el temor a una crisis energética global de magnitudes catastróficas.
Como desenlace inevitable de esta escalada, el precio al contado del crudo Brent se ha disparado hasta rondar los 115 dólares, lo que supone un incremento de casi el 60% desde que las operaciones militares comenzaron el pasado 28 de febrero.