EE. UU. y Arabia Saudí firman histórico acuerdo nuclear: ¿Paso hacia la energía limpia o riesgo de proliferación?

En un movimiento calificado como "revolucionario", Washington y Riad sellaron un pacto de cooperación nuclear civil que permitiría al reino enriquecer uranio, desatando un intenso debate sobre la seguridad en Oriente Medio.

Chris Wright y Abdulaziz bin Salman firman el histórico acuerdo nuclear civil entre EE. UU. y Arabia Saudí para enriquecer uranio
Estados Unidos /

Los gobiernos de Estados Unidos y Arabia Saudí formalizaron este miércoles un convenio de cooperación nuclear civil, conocido como "acuerdo 123", junto con un acuerdo bilateral de salvaguardias.

 La firma, protagonizada por el secretario de energía estadounidense, Chris Wright, y su homólogo saudí, Abdulaziz bin Salman, sienta las bases para que el reino pueda enriquecer uranio en su propio territorio tras un estudio conjunto.


Puntos clave del acuerdo

El pacto tiene una vigencia prevista de 30 años e integra a empresas estadounidenses en el desarrollo del programa nuclear saudí. Según fuentes cercanas al proceso, el marco alcanzado allana el camino para la construcción de una instalación de enriquecimiento de uranio en suelo saudí.

A diferencia de acuerdos previos con otros aliados, como el de Emiratos Árabes Unidos —considerado el "estándar de oro" por renunciar expresamente al enriquecimiento—, este convenio permitiría a Riad procesar su propio combustible.


Un enfoque "revolucionario" bajo la lupa

Expertos en seguridad han mostrado reacciones divididas ante el anuncio:

El secretario Wright afirmó que el acuerdo fortalece las relaciones comerciales y mantiene los "más altos estándares de seguridad nuclear". 

Sin embargo críticos y analistas advierten que el pacto no incluye el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo que limitaría las capacidades de inspección y verificación internacional.

Por otra parte expertos advierten que cualquier capacidad de enriquecimiento podría abrir la puerta a un programa de armas, una posibilidad que el príncipe heredero Mohammed bin Salman ha sugerido anteriormente si Irán llega a obtener una bomba atómica.


Tensión geopolítica y beneficios económicos

El anuncio llega en un momento de alta volatilidad regional, marcado por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. 

Además, se suma a la reciente firma de un pacto de defensa mutua entre Arabia Saudí y Pakistán, donde este último sugirió que su programa nuclear "se pondría a disposición" del reino si fuera necesario.

En el plano económico, las empresas estadounidenses emergen como las grandes beneficiadas

Se prevé que el gigante nuclear Westinghouse pueda exportar sus reactores AP1000 a Arabia Saudí, en un momento en que la administración estadounidense busca acelerar el desarrollo de esta tecnología para satisfacer la demanda energética de centros de datos.

¿Qué sigue?

El acuerdo ahora debe pasar al Congreso de los Estados Unidos para su revisión. Allí podría enfrentar una fuerte oposición de legisladores que cuestionan los riesgos de proliferación y la falta de garantías estrictas en una región tradicionalmente inestable.

LV


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