Las recientes amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump , hacia Irán han encendido las alertas a nivel internacional; sin embargo, el escenario actual aún no puede considerarse como una guerra mundial, de acuerdo con el analista geopolítico Aboud Onji.
En entrevista para Telediario Radio, el especialista explicó que, aunque existen elementos de alta tensión, como el control del Estrecho de Ormuz y el desarrollo tecnológico en materia nuclear, el conflicto no reúne las condiciones necesarias para escalar a un enfrentamiento global.
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“Las guerras mundiales han estado vinculadas a grandes transformaciones. La Primera Guerra Mundial con la revolución industrial y la Segunda con la energía nuclear. Hoy vemos factores como la tecnología de datos y el enriquecimiento de uranio, pero aún no hay participación directa de potencias como Rusia o China”, señaló.
En ese sentido, subrayó que la clave para definir un conflicto como guerra mundial radica en la intervención de múltiples potencias. Mientras Rusia y China no respalden abiertamente a Irán, el conflicto se mantiene en un nivel regional con repercusiones internacionales, pero sin alcanzar una dimensión global.
El analista también calificó como “histórica” la retórica utilizada por Trump, quien en redes sociales lanzó advertencias sobre la posibilidad de desaparecer la civilización iraní si no se permite la apertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio energético mundial.
“Estamos siendo testigos de algo sin precedentes. Hablar abiertamente de eliminar una civilización es extremadamente grave y no se había visto en la historia reciente”, expresó.
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Además del componente geopolítico, Onji destacó que el trasfondo del conflicto incluye una disputa por el control de tecnologías estratégicas. En particular, el enriquecimiento de uranio representa una ventaja clave para el futuro energético global.
“El problema no es solo el petróleo o la ubicación geográfica de Irán, sino su capacidad tecnológica. El enriquecimiento de uranio permite generar combustibles mucho más eficientes que los actuales, lo que podría redefinir el equilibrio de poder cuando el mundo reduzca su dependencia del petróleo”, explicó.
En este contexto, también alertó sobre la creciente importancia de los centros de datos como objetivos estratégicos, comparables a lo que en el pasado fueron las fábricas de armamento. Los recientes ataques a este tipo de infraestructuras reflejan un cambio en la naturaleza de los conflictos contemporáneos.
Finalmente, el especialista advirtió que uno de los efectos más inmediatos de este tipo de declaraciones es la reacción de los mercados internacionales, particularmente en el sector energético.
“La incertidumbre es inmediata. Declaraciones como estas generan movimientos bruscos en los mercados, afectan a las empresas energéticas y colocan a la región del Golfo Pérsico en una situación delicada”, apuntó.
A pesar de la tensión, insistió en que el escenario aún no alcanza el nivel de una guerra mundial; no obstante, subrayó que la evolución del conflicto dependerá de las decisiones de las grandes potencias y del impacto que estas tensiones generen en la economía global.
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