En un ambiente cargado de tensión y melancolía, el Hospital Sant Camil se convirtió este jueves 26 de marzo en el escenario final de la historia de Noelia Castillo Ramos.
Mientras el reloj avanzaba hacia las 18:00 horas momento pactado para su muerte asistida, un último intento de contacto humano marcó la jornada: el de una vieja amiga que recorrió kilómetros con la esperanza de un abrazo de despedida que nunca llegó.
Un ruego frente al cordón de seguridad
Karla Gutiérrez, quien se identificó como la mejor amiga de la infancia de Noelia, protagonizó un momento desgarrador a las puertas del nosocomio. Acompañada de su hija, quien también se desplaza en silla de ruedas, Karla suplicó entre lágrimas el acceso a la zona restringida.
"Es solo un abrazo, por favor, déjenme entrar", exclamó ante la mirada de los guardias de seguridad y los medios de comunicación presentes.
Karla explicó que, tras años de haber perdido el contacto luego de un cambio de colegio, reconoció el caso de Noelia en las noticias y sintió el impulso de buscarla para intentar hacerla desistir o, en su defecto, ofrecerle un último consuelo.
Sin embargo, los protocolos hospitalarios fueron estrictos y el ingreso le fue denegado.
El fin de un calvario de 25 años
La historia de Noelia Castillo es un compendio de tragedias que superan la ficción. Diagnosticada desde los 13 años con Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), su salud se deterioró aún más al desarrollar encefalomielitis miálgica severa.
Esta condición la obligaba a vivir en una oscuridad absoluta y silencio total debido a una hipersensibilidad extrema.
El punto de quiebre ocurrió en 2022, cuando tras ser víctima de una agresión sexual grupal que quedó sin castigo, Noelia intentó terminar con su vida lanzándose de un quinto piso.
El impacto no le dio la muerte, pero sí una discapacidad del 97% que terminó por sepultar cualquier esperanza de recuperación.
La resolución de una batalla legal de 20 meses
Aunque el procedimiento estaba previsto originalmente para agosto de 2024, un prolongado litigio iniciado por su padre retrasó el proceso casi dos años. Tras el fallo definitivo de las autoridades españolas, que priorizaron la autonomía y el sufrimiento de la joven sobre las peticiones familiares, se reprogramó la intervención para este jueves.
El procedimiento, descrito por especialistas como indoloro y con una duración aproximada de 15 minutos, puso fin a décadas de agonía física y emocional. Noelia Castillo Ramos descansa finalmente, dejando tras de sí un intenso debate sobre la libertad individual y las deudas del sistema de justicia con las víctimas de abuso.
EC