Una familia de agricultores en el condado de Mason decidió conservar su legado centenario, rechazando una oferta millonaria de una empresa anónima que buscaba construir un centro de datos de inteligencia artificial.
En una era donde la expansión tecnológica parece imparable, una familia en Kentucky, Estados Unidos, ha captado la atención del mundo al decir "no" a una fortuna.
Ida Huddleston y sus familiares, propietarios de cerca de 1,200 acres de tierras agrícolas en las afueras de Maysville, rechazaron una oferta de 26 millones de dólares (aproximadamente 455 millones de pesos mexicanos) por la mitad de su terreno.
La propuesta provenía de una empresa de inteligencia artificial incluida en la lista Fortune 100, cuyo nombre no ha sido revelado públicamente.
El objetivo era adquirir el espacio para la construcción de un centro de datos, una infraestructura crítica para el procesamiento de información que requiere grandes extensiones de suelo y un alto consumo de recursos.
Un legado que no tiene precio
Para la familia Huddleston, la decisión no fue una cuestión de números, sino de identidad y soberanía alimentaria.
"Hay que quedarse, conservar y alimentar a la nación", declaró Delsia Bare, hija de Huddleston.
Quien recordó que sus antepasados cultivaron trigo en esas mismas tierras durante la Gran Depresión para alimentar a quienes no tenían nada.
La oferta económica era, por decir lo menos, tentadora. Mientras que el valor promedio de la tierra en la zona ronda los 6,000 dólares por acre, la empresa tecnológica llegó a ofrecer hasta 60,000 dólares por acre, multiplicando por diez el precio de mercado.
A pesar de los múltiples acercamientos, la postura de la familia se ha mantenido firme.
Empleos vs. impacto ambiental: El dilema local
El proyecto ha generado divisiones en el condado de Mason. Por un lado, las autoridades de desarrollo económico aseguran que el centro de datos podría generar:
• 400 empleos fijos de tiempo completo.
• Más de 1,500 puestos de trabajo durante la fase de construcción.
Sin embargo, la familia Bare y Huddleston cuestionan estas cifras y expresan una profunda preocupación por el impacto ambiental.
Temen que la llegada de este tipo de industria afecte el suministro de agua, degrade el suelo y traiga "veneno" a la región.
"Dicen que somos viejos granjeros tontos, pero no lo somos. Sabemos cuándo nuestra comida está desapareciendo", sentenció Huddleston.
El auge de los centros de datos en zonas rurales
Este caso no es un hecho aislado. La demanda de tierras para centros de datos en Estados Unidos ha crecido un 144% desde 2022, impulsada por la explosión de la inteligencia artificial.
Empresas como Google, Microsoft y Amazon buscan constantemente regiones rurales con acceso a redes eléctricas y agua para sistemas de enfriamiento.
- Comunidad
En Kentucky, la pérdida de tierras agrícolas es una realidad latente; el estado perdió más de 546,000 acres entre 2017 y 2022 debido a proyectos industriales y energéticos.
Para Ida Huddleston y su familia, mantener su granja es un acto de resistencia frente a esta tendencia.
"Mientras esté en esta tierra, mientras me alimente, mientras me cuide, no hay nada que pueda destruirme", concluyó Bare.
LV