La mayoría de las fechas impresas en los empaques señalan el punto máximo de frescura, no si un alimento es peligroso para la salud. Ante el descontrol normativo en Estados Unidos, California marca el rumbo hacia un etiquetado más claro.
¿Has tirado alguna vez un cartón de leche o un yogur recién vencido solo por temor a enfermarte? Es un hábito sumamente común: más del 80% de los consumidores en Estados Unidos desecha comida cercana a la fecha del empaque al menos de forma ocasional, según un estudio de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.
La realidad, sin embargo, es que ese alimento probablemente estaba en perfectas condiciones.
El problema de fondo es la falta de un criterio uniforme. A excepción de la fórmula infantil, no existen regulaciones federales que estandaricen estas fechas en suelo estadounidense. El resultado es un laberinto con más de 50 leyendas distintas desde "Consumir antes de" hasta "Vender antes de", que terminan por confundir a los compradores y llenar los botes de basura sin justificación.
Calidad no es lo mismo que seguridad
La diferencia clave que el consumidor debe entender radica en el propósito del sello. Salvo contadas excepciones, las fechas estampadas en las etiquetas son una guía sobre la frescura y el sabor proyectados por la marca, no un indicador de toxicidad.
"Las etiquetas de fecha garantizan la calidad hasta ese momento. No se refieren a la seguridad del producto". así dijo Donald Schaffner, experto en seguridad alimentaria de la Universidad de Rutgers.
Al ser fijadas por cada fabricante y variar de un estado a otro, estas fechas responden más a expectativas organolépticas que a riesgos sanitarios.
"Se basan en el momento en que el fabricante cree que el producto tendrá el mejor sabor, cuando su calidad estará en su punto máximo", menciono Rachel Zemser, científica de alimentos del Área de la Bahía de San Francisco.
Durabilidad según el tipo de alimento
El envase y los niveles de humedad juegan un rol determinante en la vida útil de cada producto:
- Enlatados y líquidos ultraprocesados: Los frijoles, tomates o bebidas de soya/almendra cerrados que no requieren refrigeración pueden durar años más allá de la fecha impresa, gracias al tratamiento térmico y al sellado al vacío.
- Productos secos: Cereales, galletas saladas y galletas dulces tienen un contenido de humedad tan bajo que impiden el desarrollo de bacterias.
"La gente puede guiarse por el olfato y el gusto al oler y probar el producto, porque las galletas secas, las galletas dulces y cosas por el estilo, pueden estar rancias, pero no te van a enfermar si las comes".
- Carnes y perecederos: Con las carnes de res, pollo o pescado la historia es distinta. Requieren un manejo riguroso y congelarse herméticamente antes de vencer para extender su vida útil.
"La mayoría de las bacterias necesitan humedad y aire para crecer y desarrollarse, por lo que los productos muy secos se conservarán mejor, pero no me arriesgaría con la carne".
Para resolver dudas específicas sobre la conservación de cada ingrediente, los especialistas sugieren recurrir a FoodKeeper, una plataforma informativa desarrollada por el Departamento de Agricultura de EE. UU., la Universidad de Cornell y el Instituto de Marketing Alimentario.
California lidera el cambio
Frente al caos del etiquetado, California se convirtió en el primer estado en prohibir la multiplicidad de fechas de caducidad para simplificar la regla a solo dos leyendas oficiales: una orientada a la calidad "Consumir preferentemente antes del" y otra a la seguridad "Fecha de caducidad". Nueva York ya tramita una legislación similar.
Esta división aclara además el uso que le dan los supermercados a ciertos sellos comerciales.
"Piensen en ello como un sistema de referencias internas para los gerentes y empleados de la tienda", por Nate Rose, portavoz de la Asociación de Comerciantes de California.
La única excepción crítica: la fórmula infantil
El único alimento que por ley federal exige una fecha límite estricta de consumo en EE. UU. es la fórmula para bebés. Después de ese día, el producto pierde nutrientes clave.
"La leche de fórmula es la única fuente de nutrición para el bebé, y la preocupación es que el niño pueda sufrir una deficiencia nutricional2.
El sentido común como mejor aliado
A menos que se trate de nutrición infantil, la recomendación para el consumidor general es apelar al juicio propio, la observación visual (cambios de color o moho), el olfato y el gusto antes de desperdiciar alimentos.
El mejor método para reducir el desperdicio sigue siendo la planificación responsable al hacer las compras.
"Practique la rotación de sus existencias de alimentos, compre cantidades adecuadas, no compre cantidades enormes que no podrá consumir. Porque ¿quién quiere comer alimentos de mala calidad?".
achm