Francia y varias regiones de Europa enfrentan una intensa ola de calor que ha provocado la cancelación de trenes, eventos culturales y deportivos, además de encender las alertas sanitarias en gran parte del territorio.
El domingo, las temperaturas extremas obligaron a las autoridades a tomar medidas urgentes, mientras aproximadamente un tercio de Francia permanecía bajo alerta roja por calor.
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En algunas zonas del país, los termómetros alcanzaron hasta los 40 °C (104 °F), en un contexto agravado por el hecho de que el aire acondicionado no es común en muchos hogares e instalaciones públicas. El pronóstico anticipa que el calor podría intensificarse aún más en los días siguientes.
Ola de calor provoca afectaciones
La situación generó afectaciones en múltiples actividades. Decenas de trenes fueron cancelados, mientras que la autoridad ferroviaria desplegó personal adicional para atender posibles fallas, debido al riesgo que representan las altas temperaturas sobre vías y sistemas eléctricos. Además, se suspendieron conciertos y eventos deportivos en varias regiones, incluyendo algunas actividades culturales y musicales fuera de París.
En la capital francesa, la emblemática Torre Eiffel y otros puntos turísticos instalaron estaciones de nebulización para ayudar a los visitantes a mitigar el calor. En otras ciudades europeas, como Roma, turistas y residentes recurrieron a fuentes públicas para refrescarse. En el País Vasco español también se cancelaron algunos eventos deportivos y culturales como medida preventiva.
El impacto del calor también ha sido humano. Medios franceses reportaron el ahogamiento de cuatro niños el sábado, en medio de una tendencia preocupante: muchas personas buscan alivio en cuerpos de agua sin las precauciones necesarias. Durante los veranos, los ahogamientos ya representan un problema recurrente que se agrava durante episodios de temperaturas extremas.
Las autoridades sanitarias han intensificado las advertencias sobre los riesgos del calor, especialmente para personas vulnerables como adultos mayores, personas en situación de calle y quienes viven solos. En este contexto, el gobierno francés prohibió el consumo de alcohol en zonas bajo alerta roja y pidió limitar su uso en eventos masivos para no sobrecargar los servicios de emergencia.
El Día de la Música, una celebración nacional del solsticio de verano que reúne miles de conciertos en todo el país, también se vio afectado, con cancelaciones parciales en algunas ciudades.
La ola de calor ha reavivado la preocupación por los efectos del cambio climático. En los últimos cuatro años, más de 200.000 personas han muerto en Europa por causas relacionadas con el calor, muchas de ellas evitables, según datos de la Organización Mundial de la Salud en Europa.
Las proyecciones indican que las temperaturas seguirán aumentando en los próximos años, lo que incrementará el riesgo de fenómenos extremos como insolación y agotamiento por calor.
Frente a esta situación, el gobierno francés también ha reforzado la vigilancia del suministro de agua, la prevención de incendios forestales y ha ordenado el cierre de cientos de escuelas como medida de protección.