Un niño de 12 años murió en Indonesia tras ser víctima de maltrato severo por parte de su madrastra, quien lo obligó a beber agua hirviendo, de acuerdo con reportes de medios internacionales y testimonios difundidos por autoridades y familiares.
El menor, identificado por las iniciales NS, falleció el 19 de febrero de 2026 en el hospital regional de Jampangkulon, en Sukabumi, Java Occidental, donde había sido ingresado tras presentar graves lesiones por abuso físico, incluida la ingestión del agua caliente que le causó quemaduras internas.
Antes de su muerte, el niño grabó un video desde el hospital en el cual señaló directamente a su madrastra como responsable de los maltratos que había sufrido en repetidas ocasiones.
Según versiones publicadas, presentaba quemaduras, ampollas y heridas visibles en varias partes del cuerpo, y en el material audiovisual que circuló en redes se le escucha identificar a la mujer como su agresora.
Además, familiares y medios locales reportaron que el niño había advertido anteriormente sobre la violencia que vivía dentro del hogar y que había manifestado miedo y sufrimiento ante la falta de protección.
El caso ha generado atención en Indonesia, donde las autoridades están llevando a cabo una investigación formal sobre el maltrato infantil que culminó en la muerte del menor.
Autoridades abren carpetas de investigación
Aunque aún no se han dado a conocer cargos específicos o una acusación formal contra la madrastra, la Policía del distrito de Sukabumi ha abierto una carpeta de investigación para esclarecer las circunstancias de los hechos y determinar las responsabilidades penales correspondientes.
El reporte preliminar de la autopsia y las declaraciones recogidas por investigadores señalan que las lesiones por quemaduras y el daño interno causado por el agua hirviendo podrían haber sido factores determinantes en el deceso del niño.
Organismos de protección infantil en Indonesia, incluyendo el Ministerio de Empoderamiento de Mujeres y Protección al Niño (KemenPPPA), han expresado su consternación por el caso, subrayando que la familia debería ser un entorno seguro para el desarrollo de un menor.
En declaraciones divulgadas por medios locales, representantes del ministerio señalaron que la violencia contra niños, como la presunta infligida en este caso, representa un grave problema de protección y que es necesario reforzar los mecanismos de denuncia, prevención y respuesta ante situaciones de riesgo para menores de edad.
Según versiones disponibles, el niño había sido descrito por familiares como un estudiante religioso y miembro de la comunidad, lo cual ha añadido un matiz de indignación social ante la tragedia que terminó con su vida.
La investigación policial continúa abierta mientras el país procesa las implicaciones del caso y las autoridades buscan profundizar en las circunstancias que llevaron al niño a ser sometido a abuso físico repetido por parte de su madrastra, hasta su fallecimiento.
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