El sureste de Brasil enfrenta una crisis humanitaria tras una serie de lluvias torrenciales que han devastado el estado de Minas Gerais.
Según los informes oficiales más recientes, el número de víctimas mortales ha ascendido a al menos 23 personas, mientras los equipos de rescate mantienen una búsqueda contra el reloj para localizar a decenas de desaparecidos en medio del lodo y las aguas.
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Un epicentro de destrucción: Juiz de Fora y Ubá
La catástrofe comenzó a intensificarse a inicios de esta semana, golpeando con especial fuerza a las localidades de Juiz de Fora y Ubá, situadas estratégicamente a unos 310 kilómetros al norte de Río de Janeiro.
El impacto ha sido tan severo que el río local en la zona se desbordó por completo, transformando calles residenciales en torrentes de agua que arrasaron con todo a su paso.
Hasta el momento, las autoridades han confirmado:
23 fallecidos confirmados por las autoridades estatales.
45 personas desaparecidas, cuyo rastro se perdió tras el inicio de los aluviones el lunes por la noche.
Más de 440 evacuados, quienes han perdido sus hogares o han tenido que abandonarlos por el riesgo inminente de colapso.
Respuesta gubernamental y condiciones críticas
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se pronunció a través de sus canales oficiales, asegurando que las fuerzas de seguridad y de defensa civil están desplegadas en el terreno. La prioridad inmediata es el rescate de sobrevivientes y la asistencia humanitaria a las familias que quedaron aisladas por el agua.
Por su parte, la alcaldesa de Juiz de Fora, Margarida Salomão, calificó la situación de extrema. Informó que la ciudad ha recibido en pocos días el doble de la lluvia prevista para todo el mes de febrero, lo que ha provocado al menos 20 deslizamientos de tierra significativos.
El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) ha emitido una advertencia preocupante: el pronóstico indica que las precipitaciones continuarán. La orografía de la región, caracterizada por colinas y valles, aumenta exponencialmente el peligro de nuevos deslizamientos de lodo en las laderas.
Las autoridades han instado a la población a no retornar a las zonas de riesgo y a mantenerse atentos a las sirenas de evacuación, ya que el suelo se encuentra completamente saturado.
POT