Un operativo de seguridad en el Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta, en Nairobi, resultó en la detención de Zhang Kequn, un ciudadano chino de 27 años acusado de intentar traficar más de 2.200 hormigas reina vivas.
El cargamento, que pretendía ser llevado hacia China, representa una de las incautaciones de insectos más grandes registradas en el país africano.
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El insólito método de ocultamiento
Durante la inspección de seguridad, las autoridades descubrieron que el sospechoso transportaba a los insectos de forma meticulosa para asegurar su supervivencia y discreción.
Según el fiscal Allen Mulama, se localizaron mil 948 hormigas de jardín guardadas en tubos de ensayo especiales, mientras que otras 300 permanecían ocultas dentro de tres rollos de papel higiénico.
Los investigadores señalaron que este método buscaba facilitar un transporte discreto hacia el mercado asiático.
Tras el hallazgo, el tribunal autorizó la retención del sospechoso por cinco días y la incautación de sus dispositivos electrónicos, incluyendo un iPhone y una MacBook, para realizar peritajes forenses.
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Una red internacional de tráfico de especies
Las investigaciones sugieren que Zhang Kequn no actuaba solo, sino que sería el presunto cerebro de una red internacional dedicada al tráfico de hormigas con conexiones en Kenia, Asia y Europa.
Se sospecha que el detenido ya había evadido a las autoridades en 2023 utilizando un pasaporte con una identidad distinta.
En el mercado de mascotas exóticas, especialmente en Europa y Asia, estas especies son altamente codiciadas para la formación de hormigueros artificiales.
Se estima que cada hormiga reina de esta especie puede alcanzar un valor de hasta 233 dólares en tiendas especializadas del Reino Unido, lo que eleva el valor total de lo incautado a cifras considerables.
Impacto ecológico y antecedentes legales
La especie incautada ha sido identificada como hormigas cosechadoras gigantes africanas (Messor cephalotes), las cuales están protegidas por tratados internacionales de biodiversidad.
El Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) advirtió que la extracción masiva de estos insectos es una forma de biopiratería que pone en riesgo el equilibrio ecológico, ya que estas hormigas son fundamentales para la salud del suelo y la preservación de la biodiversidad.
Este caso se suma a un precedente de mayo de 2025, cuando cuatro individuos —dos belgas, un vietnamita y un keniano— fueron condenados a un año de prisión o al pago de una multa de 7.700 dólares por un delito similar.
Las autoridades kenianas consideran que estas sentencias y detenciones marcan un hito en la lucha contra el tráfico de especies pequeñas, un mercado ilegal que históricamente ha sido menos visible que el de grandes mamíferos.
DR