Una comunidad en la República Dominicana se encuentra bajo un estado de profunda consternación tras reportarse un crimen atroz que vulneró la seguridad de un entorno familiar.
En el sector residencial de Bávaro, Punta Cana, una pequeña de apenas tres años fue sustraída de su habitación durante la madrugada, mientras sus padres descansaban a pocos metros de distancia.
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Una intrusión silenciosa
El incidente ocurrió aproximadamente a las 03:00 horas. Según las investigaciones preliminares, el agresor logró vulnerar la seguridad de la zona privada y escaló la estructura de un edificio de apartamentos hasta alcanzar el segundo nivel.
Aprovechando una ventana abierta, el individuo ingresó al domicilio sin alertar a los residentes.
El seguimiento de las cámaras de seguridad del fraccionamiento resultó crucial para reconstruir la escena. En las grabaciones se observa claramente el momento en que el sujeto entra al complejo y, minutos más tarde, huye del lugar cargando a la menor en brazos.
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El regreso y la captura del sospechoso
La pesadilla dio un giro dramático cuando, tiempo después, las mismas cámaras captaron a la niña regresando a su hogar por su propio pie y descalza. Al reencontrarse con sus padres, estos se percataron de la gravedad de la situación: la menor presentaba visibles huellas de violencia física y había sido víctima de abuso sexual.
Ante el reporte inmediato a las autoridades, la comunidad civil reaccionó con rapidez. Los vecinos se organizaron en una búsqueda intensiva que culminó con la detención del principal sospechoso: un hombre de 38 años de nacionalidad haitiana, quien presuntamente pernoctaba en una vivienda abandonada en las cercanías. Tras ser capturado por los residentes, fue entregado a las fuerzas policiales.
El detenido enfrenta ahora un proceso judicial por múltiples cargos. De ser hallado culpable, las leyes dominicanas podrían imponerle una condena de hasta 20 años de prisión.
De acuerdo con información difundida por el programa Primer Impacto, tanto la pequeña como sus familiares ya se encuentran bajo el resguardo de las autoridades correspondientes, recibiendo la atención psicológica y el acompañamiento legal necesario para afrontar las secuelas de este traumático evento.
POT