La NASA realizó a inicios de año la primera evacuación médica en los 25 años de operación de la Estación Espacial Internacional, tras un episodio que afectó al astronauta Mike Fincke.
El incidente ocurrió el 7 de enero, cuando Fincke perdió el habla de forma repentina mientras cenaba, horas antes de una caminata espacial.
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Un diagnóstico incierto en gravedad cero
El astronauta indicó que no presentó dolor y que el episodio se extendió por unos 20 minutos. Después, recuperó la capacidad de hablar sin secuelas aparentes.
La tripulación solicitó apoyo médico desde la Tierra y utilizó equipo de ultrasonido disponible en la estación.
Los médicos descartaron infarto o derrame cerebral, sin identificar hasta ahora una causa. El astronauta señaló que especialistas consideran posible relación con condiciones del espacio.
La misión Crew-11 concluyó antes de lo previsto. La empresa SpaceX trasladó a Fincke y a sus compañeros de regreso el 15 de enero. Al llegar, el equipo recibió atención médica y continuó con evaluaciones.
Fincke declaró que el regreso anticipado generó impacto emocional, debido a la cancelación de actividades programadas. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, le indicó que el incidente no correspondía a una falla personal.
Un diagnóstico incierto en gravedad cero
El caso expone riesgos de salud en misiones espaciales y la necesidad de sistemas médicos en vuelos de mayor duración, en el contexto de proyectos como Artemis II, que busca enviar astronautas alrededor de la Luna.
Los especialistas mantienen el análisis de datos para identificar factores asociados a este tipo de eventos.
LV