En una decisión de alto impacto para la Iglesia católica en Estados Unidos, el Vaticano anunció que el papa León XIV ha aceptado formalmente la renuncia de Emmanuel Hana Shaleta, hasta ahora obispo de la Eparquía de San Pedro Apóstol de los Caldeos en San Diego.
La confirmación de la Santa Sede llega apenas días después de que el prelado fuera arrestado en el Aeropuerto Internacional de San Diego mientras intentaba abandonar el país con destino a Roma.
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¿A qué cargos se enfrenta el obispo Shaleta en Estados Unidos?
Aunque el boletín oficial de la Santa Sede no detalla las causas de la dimisión, el contexto que rodea la salida de Shaleta es histórico y sombrío. El obispo enfrenta un proceso judicial por ocho cargos de malversación de fondos y ocho más por lavado de dinero, además de un cargo agravante por delitos de "cuello blanco".
Según las investigaciones que iniciaron tras denuncias internas en agosto de 2025, Shaleta habría desviado cientos de miles de dólares provenientes de rentas y donaciones de fieles, utilizando cuentas destinadas a la caridad y a los pobres para encubrir los faltantes.
Para garantizar la continuidad del gobierno pastoral tras este vacío de poder, el pontífice ha nombrado al obispo Saad Hanna Sirop como administrador apostólico.
La Conferencia Episcopal estadounidense intentó matizar el tiempo de la salida, informando que Shaleta ya había presentado su renuncia en febrero, antes de su captura, sugiriendo que la Santa Sede ya realizaba una investigación canónica interna.
Sin embargo, el arresto del 5 de marzo añadió capas de complejidad al caso. Las autoridades del condado de San Diego señalaron que el prelado fue interceptado justo cuando la justicia formalizaba los cargos.
Acusan de conductas inapropiadas al clérigo
Además del desfalco, la investigación ha sacado a la luz conductas personales inapropiadas, incluyendo visitas recurrentes a centros nocturnos en Tijuana vinculados con actividades de explotación y una relación financiera inusual con una exsecretaria.
Actualmente, Shaleta permanece recluido en la Cárcel Central de San Diego. Pese a tener una fianza de 125,000 dólares, el tribunal exige demostrar que dicho dinero no proviene de las actividades ilícitas que se le imputan.
Este caso marca un precedente amargo: es la primera vez en la historia de Estados Unidos que un obispo diocesano en funciones es detenido por delitos económicos de esta magnitud.
LG