En un acto que redefine la postura de la Iglesia Católica frente a su pasado colonial, el papa León XIV ofreció este lunes una disculpa histórica por el papel que la Santa Sede desempeñó al legitimar la esclavitud.
Durante siglos, la institución no solo evitó condenar esta práctica, sino que, a través de directivas oficiales, otorgó autoridad a los soberanos europeos para someter a poblaciones enteras, un historial que el actual pontífice calificó como una "herida en la memoria cristiana".
Si bien papas anteriores, como san Juan Pablo II, habían pedido perdón por las acciones de cristianos individuales en el comercio de esclavos, León XIV es el primer obispo de Roma que reconoce la responsabilidad directa de los propios papas.
Este gesto se formalizó en su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas (Humanidad Magnífica), donde el pontífice aborda la necesidad de proteger la dignidad humana en la actual era de la inteligencia artificial.
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Las bulas papales y el origen de la Doctrina del Descubrimiento
El núcleo de esta admisión radica en las directivas del siglo XV que autorizaron a potencias como Portugal a conquistar territorios en África y América. Entre los documentos más señalados se encuentra la bula Dum Diversas de 1452, emitida por el papa Nicolás V, la cual otorgaba el derecho explícito de "invadir, conquistar y someter" a los llamados "infieles", permitiendo incluso "reducir sus personas a esclavitud perpetua".
Estos permisos, confirmados por sucesivos papas como Calixto III y Sixto IV, sentaron las bases de la Doctrina del Descubrimiento, un marco legal y teológico que justificó la incautación de tierras y la deshumanización de los pueblos indígenas y africanos.
Aunque el Vaticano repudió formalmente esta doctrina en 2023, León XIV reconoció en su encíclica que la Sede Apostólica intervino activamente para "regular y legitimar las modalidades de sometimiento" a petición de los monarcas de la época.
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Magnifica Humanitas: Un vínculo entre el pasado colonial y la era digital
León XIV, quien es el primer papa nacido en Estados Unidos y cuenta con una historia familiar que incluye tanto a personas esclavizadas como a propietarios de esclavos, vinculó este pasado oscuro con los desafíos contemporáneos.
El papa advirtió sobre las "nuevas formas de esclavitud" que surgen en la revolución digital, citando como ejemplo el trabajo no regulado en la extracción de minerales raros necesarios para la tecnología moderna.
Expertos como Anthea Butler, de la Universidad de Oxford, señalan que este reconocimiento es vital para que la Iglesia tenga credibilidad al denunciar la "esclavitud tecnológica" actual. Al respecto, el pontífice enfatizó:
"No podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud".
Hacia una reparación de la dignidad humana y la memoria cristiana
La disculpa ha sido recibida como un paso fundamental por académicos y activistas afroestadounidenses, quienes durante décadas exigieron una expiación que fuera más allá de generalidades.
El reverendo Christopher J. Kellerman destacó que este acto fortalece la credibilidad moral de la Iglesia, aunque sugirió que futuros documentos deberían profundizar en la participación institucional en la posesión de esclavos.
"En nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón", escribió León XIV, subrayando que la esclavitud es totalmente incompatible con la dignidad de los hijos de Dios.
Con este manifiesto, el Vaticano busca cerrar una brecha de dieciocho siglos en los que la doctrina oficial no logró explicitar esta contradicción fundamental, comprometiéndose a condenar firmemente cualquier forma de trata humana en el futuro.
DF