Siete policías murieron en Guatemala en medio de una escalada de violencia atribuida a pandillas, luego de una serie de motines registrados en al menos tres centros penitenciarios del país.
Los disturbios, que iniciaron durante el fin de semana, derivaron en ataques armados contra agentes de la Policía Nacional y obligaron al Gobierno a implementar medidas extraordinarias de seguridad, así como la suspensión de clases a nivel nacional.
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Durante la mañana del domingo, las autoridades lograron recuperar esa prisión, liberar a varios custodios que permanecían retenidos como rehenes y recapturar al principal líder de la pandilla Barrio 18, identificado como Aldo Dupié Ochoa, alias ‘El Lobo’.
¿Cómo se desató el conflicto entre los reos y los policías?
De acuerdo con el ministro del Interior, Marco Antonio Villeda, la violencia se desató como represalia por los operativos emprendidos por las fuerzas de seguridad para retomar el control de las cárceles, particularmente de un penal que había sido tomado por reclusos.
El funcionario detalló que, tras la intervención en los centros penitenciarios, integrantes de pandillas realizaron ataques coordinados en distintas regiones del país contra elementos de la Policía Nacional.
Estos hechos violentos dejaron un saldo preliminar de al menos siete agentes muertos, lo que encendió las alertas en el aparato de seguridad del Estado.
Villeda calificó los ataques como actos de intimidación directa por parte de las estructuras criminales para presionar al Gobierno y frenar las acciones en su contra.
En respuesta, la Policía Nacional logró abatir a un presunto pandillero y detener a otros siete individuos que, según las autoridades, intentaban perpetrar nuevos ataques contra agentes.
Estas acciones se dieron como parte de un despliegue reforzado en puntos estratégicos, especialmente en zonas consideradas de alto riesgo.
El Ministerio del Interior señaló que los motines fueron orquestados por miembros de la pandilla Barrio 18, bajo el liderazgo de ‘El Lobo’.
‘El Lobo’ presuntamente buscaba ser trasladado a otro centro penitenciario y exigía mejores condiciones y privilegios mientras permanecía encarcelado. Las autoridades subrayaron que estas demandas no serían atendidas.
“Como dije ayer, no estoy dispuesto, como ministro del Interior, a retroceder, devolverles privilegios ni conceder ningún tipo de consideración para detener esta situación”, declaró
Villeda ante medios de comunicación, al reiterar que el Estado mantendrá una postura firme frente a las organizaciones criminales.
Pese a los avances logrados en una de las cárceles, las autoridades reconocieron que aún no se ha recuperado el control total de otros dos centros penitenciarios, donde permanecen más custodios en calidad de rehenes.
Las labores de negociación y los operativos continúan, bajo estrictas medidas de seguridad, con el objetivo de evitar más pérdidas humanas.
Ante el clima de tensión, la Policía Nacional ordenó reforzar la seguridad en todas las estaciones policiales del país, así como aumentar los patrullajes preventivos.
Paralelamente, el Ministerio de Educación informó que se suspenderán las clases en todo el territorio nacional este lunes, como medida de precaución para proteger a estudiantes, docentes y personal administrativo.
La situación ha generado preocupación entre la población guatemalteca, que observa con inquietud el recrudecimiento de la violencia y el desafío que representan las pandillas para la gobernabilidad y la seguridad pública.
Mientras tanto, el Gobierno insiste en que no cederá ante presiones criminales y continuará con los operativos hasta restablecer el orden en el sistema penitenciario y en las calles del país.
AM