El multimillonario Pavel Durov, fundador y director ejecutivo de la aplicación de mensajería Telegram, enfrenta una grave escalada legal tras ser acusado por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) de colaborar en actividades terroristas.
Las autoridades rusas han anunciado que el nombre de Durov será añadido a las listas internacionales de personas buscadas, lo que intensifica la presión sobre el empresario de 41 años.
Las claves de la acusación
El FSB sostiene que la administración de Telegram ha fallado en eliminar canales utilizados por agencias de inteligencia ucranianas y organizaciones extremistas para coordinar actos de sabotaje, terrorismo y ciberfraude dentro de territorio ruso.
Se acusa a los servicios de seguridad ucranianos de usar el popular chatbot de citas Daivinchik (Leo-Dating), que cuenta con 13,6 millones de usuarios, para atraer a rusos hacia actividades ilícitas.
Por otro lado, según el FSB, 46 usuarios de dicho chatbot, de entre 12 y 22 años, han sido detenidos en el último año por ataques a agentes del orden e incendios provocados.
De ser declarado culpable en Rusia, Durov podría enfrentar una condena de cadena perpetua.
Reacción de Durov y contexto político
Ante estas acusaciones, Durov respondió de forma desafiante publicando una imagen suya levantando el dedo medio en la cuenta oficial de Telegram en la red social X.
El empresario ha denunciado históricamente que las acciones del Kremlin son un intento por suprimir la libertad de expresión y el derecho a la privacidad de los usuarios.
Este caso ocurre en un contexto de creciente control estatal sobre el internet en Rusia, coincidiendo con la preparación para las elecciones parlamentarias de septiembre y un notable cansancio público por la prolongada guerra en Ucrania.
Un historial de conflictos globales
Durov, quien posee la ciudadanía de Rusia, Francia, Emiratos Árabes Unidos y San Cristóbal y Nieves, no es ajeno a las controversias judiciales.
En agosto de 2024, fue detenido en París bajo cargos similares de que su plataforma facilitaba el tráfico de drogas y la distribución de material de abuso sexual infantil.
Actualmente se encuentra en libertad bajo una fianza de 5 millones de euros.
Tras fundar VKontakte (el "Facebook ruso") y verse obligado a vender su participación por presiones políticas, fundó Telegram en 2013 y salió de Rusia en 2014.
Aunque Telegram supera los 1.000 millones de usuarios, expertos critican su falta de moderación y el hecho de que el cifrado de extremo a extremo no sea predeterminado en chats grupales, lo que facilita la propagación de desinformación.
Durov, cuyo patrimonio se estima en 6.600 millones de dólares, defiende a Dubái como la sede ideal para mantener la neutralidad de su plataforma frente a las exigencias de información de diversos gobiernos.
Sin embargo, la presión coordinada de Moscú y las investigaciones en Occidente sitúan al "Zuckerberg ruso" en su momento más vulnerable.
LV