Durante su participación en la “Cumbre contra el Narcoterrorismo”, organizada por la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y México Republicano, la Directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, Sara Carter, hizo un inesperado movimiento.
Lanzó una advertencia directa y sin precedentes a las organizaciones criminales que operan en la región. Con una postura firme, la funcionaria aseguró que la era de impunidad para los grupos delictivos está por concluir.
Un mensaje de advertencia y esperanza
La funcionaria estadounidense fue tajante al dirigirse a los líderes del narcotráfico: "Todos los narcos que han estado operando con impunidad tienen los días contados".
Carter subrayó que el compromiso de la administración actual es absoluto y que la advertencia no debe tomarse a la ligera.
Según sus palabras, el objetivo es utilizar toda la autoridad del gobierno de los Estados Unidos para impedir que los cárteles mantengan el control del mercado de estupefacientes y dejen de someter a pueblos enteros, convirtiéndolos en escenarios de guerra.
Ante la intervención de Matt Schlapp, presidente de la CPAC, quien sugirió que para los ciudadanos de Latinoamérica y México "la ayuda está en camino", Carter reafirmó con entusiasmo: “¡Ah, la ayuda está en camino! Cada día es una misión y espero trabajar con todos ustedes”.
Los objetivos prioritarios: Sinaloa y CJNG
La funcionaria identificó específicamente al Cártel de Sinaloa y al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como las organizaciones más peligrosas y destructivas a las que se enfrenta el gobierno estadounidense.
Denunció que estos grupos carecen de empatía por las familias, los niños o las mujeres, moviéndose únicamente por la ambición de poder y recursos económicos.
“Han hecho prisioneros a su propia gente y han convertido sus comunidades y el resto del mundo en campos de batalla”, sentenció Carter.
En un ejercicio de autocrítica, Carter reconoció que Estados Unidos asume esta lucha sabiendo que tiene una responsabilidad directa debido a la alta demanda de drogas en su territorio. Sin embargo, fue clara al señalar que el consumo interno no justifica permitir que los cárteles operen fuera de la ley.
Finalmente, enfatizó que la estrategia no solo se centrará en los métodos actuales, sino en vigilar las amenazas emergentes y desmantelar las cadenas de suministro, cerrando el paso a los nuevos métodos que las bandas delictivas desarrollan constantemente para infiltrar sustancias en la Unión Americana.