El nombre de Harland Sanders es sinónimo del imperio global de pollo frito, pero ahora, los seguidores del famoso "Coronel" tienen la oportunidad única de ser dueños de una parte de su historia personal.
Este martes comenzó la subasta pública de docenas de artículos personales, junto con su antigua residencia y el restaurante que abrió tras vender su icónica cadena.
Un tesoro para coleccionistas y amantes del pollo frito
La subasta, organizada por The Menish Group, ha captado la atención internacional al poner a la venta objetos que definieron la imagen pública de Sanders. Entre las piezas más destacadas se encuentran:
El icónico corbatín negro, una de las piezas más emblemáticas que el Coronel adoptó como parte de su "personaje" de genio del marketing. Como dato curioso, el subastador Jonathan Klunk reveló que Sanders solía usar versiones de clip. La puja online por este artículo superó los $4,000 USD.
La mítica olla de presión, un elemento fundamental en la historia de la receta original de Kentucky Fried Chicken.
El planificador de 1964, este objeto incluye una receta manuscrita de hierbas y especias que fue motivo de una demanda legal por parte de KFC Corp. en los años 2000, aunque finalmente se determinó que no era la mezcla secreta de 11 hierbas, sino probablemente una para relleno.
Certificado de Coronel de Kentucky, un nombramiento honorario de 1955 que ya ha alcanzado una oferta de $7,500 USD.
Propiedades históricas en el mercado
Más allá de los objetos pequeños, la subasta incluye bienes raíces de gran valor histórico en Shelbyville. El Coronel estableció esta propiedad a finales de los años 50 como la primera sede de su negocio.
Los interesados pueden presentar ofertas selladas hasta este viernes por:
Blackwood Hall, la antigua residencia de Sanders, de unos 465 metros cuadrados (5,000 pies cuadrados).
Claudia Sanders Dinner House, el restaurante que Sanders nombró en honor a su esposa y que abrió tras vender la cadena KFC en 1964.
El hombre detrás de la marca
Bill Menish, encargado de la subasta, describió a Sanders como el "chef celebridad original" y un genio del marketing que construyó meticulosamente su imagen, desde los anteojos hasta la perilla.
Incluso después de vender la empresa a un grupo de inversores en 1964, Sanders continuó siendo el embajador global de la marca, manteniendo viva la leyenda que hoy, décadas después, sigue moviendo miles de dólares en el mercado de subastas.
Otros artículos en subasta incluyen relojes personales, una caja registradora original (con pujas de hasta $5,000 USD), un juego de cubiertos y un busto esculpido por su propia hija
LV