Lo que debía ser un fin de semana de celebraciones y reencuentros familiares se ha transformado en un caos logístico. Una poderosa "bomba meteorológica" ha azotado el noreste de Estados Unidos, provocando el colapso de los sistemas de transporte y dejando a miles de personas varadas en terminales aéreas y terrestres.
La situación en Nueva York es crítica. No se trata de una nevada ordinaria; los meteorólogos explican que la caída drástica de la presión atmosférica en un periodo muy corto intensificó los vientos a niveles peligrosos.
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Se espera que la ciudad acumule hasta 25 centímetros de nieve, pero el mayor riesgo actual es el hielo invisible que se ha formado en autopistas y pistas de aterrizaje debido a las fluctuaciones de temperatura.
Cancelan miles de vuelos
El sistema de aviación civil se ha visto obligado a tomar medidas drásticas para garantizar la seguridad:
1,700 vuelos cancelados de forma definitiva.
5,900 vuelos retrasados, afectando las conexiones internacionales y domésticas.
Se estima que la normalización de los itinerarios no ocurrirá sino hasta el lunes 29 de diciembre, una vez que las tripulaciones y aeronaves logren ser reubicadas.
La emergencia no se limita a la Gran Manzana. Estados como Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut, Massachusetts, Michigan y Rhode Island se encuentran bajo alerta máxima por temperaturas congelantes. El Servicio de Meteorología advirtió que el frío recrudecerá durante la noche de este sábado, congelando la nieve acumulada y complicando las labores de rescate y limpieza.
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Las autoridades han sido enfáticas: "Consideren posponer todos sus viajes". La combinación de ráfagas de viento, caída de árboles y cortes de energía eléctrica hace que transitar por carretera sea una actividad de alto riesgo.
Para quienes no tengan otra opción más que trasladarse, se recomienda portar un kit de emergencia que incluya:
- Cadenas para neumáticos y cables de arranque.
- Linterna, pala y mantas térmicas.
- Ropa extra y suministros básicos.
La ciudad que nunca duerme hoy se encuentra en pausa, enfrentando uno de los retos climáticos más complejos de los últimos años debido a su sincronización con el pico de las vacaciones decembrinas.
GB