El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente estadounidense, Donald Trump, se reunieron este martes en la Casa Blanca por primera vez desde el inicio de su ofensiva conjunta contra Irán.
El encuentro, que duró casi una hora y media, fue calificado como "positivo y productivo" por la secretaria de prensa Karoline Leavitt, en un esfuerzo por suavizar las crecientes fricciones entre ambos líderes en un momento crítico para sus respectivas agendas políticas.
Tensión por el programa nuclear de Irán y el Monte Pickaxe
A pesar del tono oficial de cordialidad, la reunión estuvo precedida por declaraciones de Trump que dejaron entrever una fractura en la estrategia respecto a Teherán.
El presidente estadounidense manifestó su frustración ante los informes de que Netanyahu planeaba revelar inteligencia sobre el Monte Pickaxe, un posible sitio nuclear iraní. Trump, quien ha amenazado previamente con bombardear dichas instalaciones, restó importancia a las actividades recientes en la zona.
"Sé exactamente lo que está pasando en Pickaxe", afirmó Trump en una entrevista para Fox & Friends, insistiendo en que lo que Irán está haciendo "no es un gran problema". El mandatario sugirió que la insistencia del líder israelí es una táctica para asegurar la continuidad del apoyo estadounidense:
"Bibi me lo está diciendo porque quiere que yo siga involucrado... ¿Por qué tienes que anunciarlo al mundo?".
Trump admitió que, aunque están "bastante cerca", mantienen una "pequeña diferencia" sobre cómo manejar la amenaza nuclear.
La guerra en Irán y el "asiento trasero" de Israel
Mientras Netanyahu aboga por continuar el combate militar intenso, Trump enfrenta presiones internas debido a una guerra impopular que ha causado estragos económicos y ha elevado los precios antes de las elecciones de mitad de mandato.
Esta divergencia ha llevado a analistas, como el periodista israelí Amit Segal, a señalar que "Israel ha sido relegado al asiento trasero", mientras Washington busca un posible acuerdo con Teherán. Netanyahu, por su parte, ha reconocido que la decisión final sobre el rumbo del conflicto recae en Trump:
"Si puede hacerlo sin volver a un combate militar intenso, está bien. ¿Por qué no? Pero de una forma u otra, tienen que poner fin a su programa nuclear".
Erosión del apoyo en EE. UU. y el futuro de Gaza y Líbano
El apoyo hacia Israel en Estados Unidos ha mostrado una "drástica erosión", según encuestas recientes, especialmente por la conducción de la guerra en Gaza.
El vicepresidente JD Vance ya ha advertido a los funcionarios israelíes que Trump es su "único amigo" entre los líderes mundiales. Esta situación se reflejó en las protestas fuera de la Casa Blanca, donde manifestantes calificaron a Netanyahu de "tirano".
En la mesa de discusión también estuvieron los planes para una fuerza de estabilización internacional en Gaza y el despliegue del ejército libanés en el sur de Líbano como parte de un programa piloto.
Sin embargo, el sentimiento de aislamiento crece en los círculos políticos israelíes; como sentenció el comentarista Ben Caspit: "Hemos perdido a Estados Unidos. Gracias, Bibi".