La estabilidad en el Golfo Pérsico ha llegado a un punto crítico. Este miércoles, Estados Unidos llevó a cabo una nueva serie de ataques militares contra Irán, apenas horas después de que el presidente Donald Trump declarara oficialmente el fin del alto el fuego provisional.
Los ataques, que buscaron "degradar aún más" la capacidad de Teherán para amenazar la navegación en el Estrecho de Ormuz, han despertado temores internacionales sobre el reinicio de una guerra a gran escala en la región.
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Puntos clave del conflicto:
Las explosiones se reportaron en ciudades portuarias clave como Bandar Abbas y Sirik, además de Bushehr, donde se encuentra el complejo nuclear de Irán.
Tras las declaraciones de Trump, los precios del petróleo se dispararon, ante la posibilidad de que el flujo de energía por Ormuz —por donde circula una quinta parte del crudo mundial— se detenga nuevamente.
Irán respondió atacando instalaciones militares de EE. UU. en Bahréin y Kuwait. Las autoridades kuwaitíes informaron la interceptación de dos misiles balísticos y 13 drones.
"Esto es solo el comienzo": La advertencia de Trump
Desde una base militar en el Reino Unido, Trump utilizó sus redes sociales para difundir videos de las explosiones y lanzar una advertencia tajante: "Si vuelve a ocurrir, se pondrá mucho peor".
Aunque el mandatario sugirió que las negociaciones podrían continuar, calificó el proceso de diálogo como una "pérdida de tiempo" y aseguró que cualquier acción futura será "muy rápida".
Trump también ha renovado sus amenazas de atacar infraestructura civil, incluyendo plantas eléctricas y la isla de Jarg, punto neurálgico por donde pasa el 90% de las exportaciones de crudo iraní.
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Una nación dividida y un acuerdo en el aire
La escalada ocurre en un momento de vulnerabilidad política para Irán. Las negociaciones para un acuerdo de paz permanente estaban previstas tras el funeral del Líder Supremo, el ayatolá Alí Khamenei, asesinado el pasado 28 de febrero.
Analistas sugieren que los recientes ataques iraníes a buques mercantes podrían reflejar una división interna en el liderazgo de Teherán:
- Línea dura: Buscan el control total del Estrecho de Ormuz como palanca contra Occidente.
- Pragmáticos: Desean un acuerdo que levante las sanciones económicas y traiga alivio al país.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, se mostró desafiante, asegurando que la "era del acoso y la extorsión ha terminado" y que Irán no se doblegará ante las presiones de Washington.
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El costo de la guerra
El Comando Central de EE. UU. confirmó que el martes ya se habían destruido sistemas de defensa aérea, radares y más de 60 embarcaciones de la Guardia Revolucionaria utilizadas para hostigar el tráfico marítimo.
Con el alto el fuego roto, el futuro del Estrecho de Ormuz y la seguridad energética global penden de un hilo mientras ambos bandos refuerzan sus posiciones militares.
LV