Lo que comenzó como una patrulla rutinaria para detectar conductores imprudentes en las gélidas calles de Westminster, terminó en un operativo de rescate que ha conmocionado a la opinión pública de los Estados Unidos.
Un hombre, cuyo juicio se nubló por el consumo excesivo de alcohol, fue detenido por la policía local, solo para revelar segundos después un secreto que pudo haber tenido un desenlace fatal: mantenía a tres niños confinados en el maletero de su automóvil.
La intervención policial se desencadenó cuando oficiales de tránsito observaron un vehículo desplazándose de manera errática, zigzagueando entre carriles y representando una amenaza inmediata para otros conductores.
Al lograr que el vehículo se detuviera, los agentes se aproximaron y fueron recibidos por un penetrante olor a bebidas embriagantes que emanaba del habitáculo.
Gracias a las grabaciones de las cámaras corporales (bodycams) de los oficiales, se pudo documentar la tensión del momento. El agente a cargo confrontó al conductor con severidad:
"Pudiste haber matado a alguien, pudiste haber atropellado a una persona" , le recriminó mientras el sujeto balbuceaba respuestas incoherentes. Aunque en un principio el hombre accedió a bajar del auto para realizar pruebas de sobriedad, su posterior negativa y actitud evasiva obligaron a los agentes a proceder con el arresto físico.
La escalofriante confesión
Mientras los oficiales colocaban las esposas al individuo y se disponían a asegurar el vehículo —donde se encontraron a simple vista varias botellas de alcohol vacías—, el detenido, quizá por un destello de conciencia o por el peso de la situación, soltó la frase que heló la sangre de los uniformados: "Tengo a tres niños en el maletero".
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Sin perder un segundo, los policías se dirigieron a la parte trasera del auto. Al abrir la cajuela, la imagen fue desgarradora. Tres menores de edad se encontraban amontonados en el oscuro y reducido compartimento, con apenas unos cuantos centímetros para estirar sus extremidades.
El riesgo no era solo el encierro o la falta de aire, sino las bajas temperaturas extremas que azotan la región de Colorado en esta época del año; un ambiente que convierte el metal de un auto en una auténtica nevera.
Afortunadamente, tras una revisión médica rápida en el lugar, se determinó que los menores estaban ilesos físicamente, aunque visiblemente asustados por la situación.
Justicia y custodia: El futuro de los implicados
El conductor fue trasladado de inmediato a la cárcel del condado de Adams, donde quedó bajo custodia sin derecho a fianza inicial debido a la gravedad de los cargos. La fiscalía ha presentado un expediente sólido que incluye:
• Conducción bajo los efectos del alcohol (DUI).
• Conducción temeraria con desprecio por la vida humana.
• Operación de vehículo sin seguro válido.
• Tres cargos de abuso infantil criminal.
Respecto a las víctimas, los Servicios de Protección Infantil (CPS) tomaron la custodia inmediata en la escena. Aunque la identidad del hombre no ha sido revelada para proteger la privacidad de los pequeños, reportes locales de vecinos y allegados indican que el detenido podría ser el padre biológico de los niños.
Tras completar los protocolos de seguridad y verificar el entorno familiar, los menores fueron entregados a otros parientes cercanos que se harán cargo de su cuidado mientras se resuelve la situación legal del progenitor.